sábado, 11 de mayo de 2013

Viernes felino


 El sexo se contrae en una nube deliciosa, bailas sobre mí y te piso los pies, el gato interrumpe, sube a la cama y le dice a su ama que tiene celos. Tengo celos y lo aparto, eriza la cola maúlla con fuerza, me desafía. Le digo a ella que elija, él o yo. Ella elije sin titubear –él.
Me voy empinado, es viernes por la tarde, llamo a un amigo para charlar, está ocupado con la mujer de su hermano. Llamo a una amiga, me dice que que venga a su casa pero que nada de sexo, acaba de salir del armario, está loca por una chica que monta fiestas para recién divorciados.
Llego a su casa, primero me saluda su gata Vanessa, luego ella con un beso de oro, me coge de la mano y lo primero que hace es enseñarme la foto de su novia, - ¿a qué es guapa?, - si mucho, le digo. Vanessa me acaricia el tobillo, lo huele y se mea. Ella se empeña que me quite los pantalones que en un santiamén lo limpia, le digo que lo deje, no pasa nada.
Prefiero irme, lo mejor es que me vaya a casa, estoy casi cuando me llama mi hermana, está preocupada y me pide que le acompañe al veterinario con el gatito. Llegamos al médico de los bichos, lo saco de la jaula, se asusta y me muerde, tengo un agujero profundo en los metatarsianos, dejo a mi hermana y me voy a urgencias pitando, me ponen diez puntos.
Llego a casa a las tantas, es abrir la puerta y asomarse mi amor, mi gata Ulfa, da mucha satisfacción tener a alguien esperándote en casa, me ducho como puedo, me tomo una fruta, un vaso de leche y nos metemos en la cama, ella se enreda entre mis rodillas y sueña.

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