domingo, 9 de octubre de 2011



El médico me cuenta que has vendido tu ángel de la guarda a Tarantino, que cada vez que vengo a verte te mueres provisionalmente. No puedes morirte cuando te da la gana. No puedes escabullirte de mi. Acaso has olvidado que hemos compartido mujeres de bolsillo, noches rayadas de blanco. Que hemos compartido el menú del contenedor de materia orgánica. Somos supervivientes de una fiesta de suicidios. Lo hemos probado casi todo en la vida.

El médico me cuenta que hay una enfermera que te gusta, que le envías las pastillas de tu medicación con una dedicatoria, que le haces cosquillas con el tenedor de la sopa, que la persigues sin calzoncillos. He de reconocer que la camisa de fuerza te queda bien, te favorece, te hace interesante, misterioso, te da un aire de filósofo cocinero. Tú que acabaste la universidad en casa de la catedràtica.

El médico me cuenta que te martilleas los dedos con la boca, que las paredes de tu habitación tienen la forma de tu frente. Si te quieres quitar del medio hazlo con elegancia, pero no se te ocurra pedirme que te ayude, no puedo ayudar a morir a quien me ayudó a vivir.

El médico me cuenta que a veces te haces pasar por él, que haces pasar a los pacientes con caries a su despacho y que les obligas a mamártela, dice que te gusta ver los restos de la caries en tu pito. Me parece bien que te la mamen y al médico también, pero discriminar a los que tienen caries de los que no no está bien, no nos gusta.

El médico me cuenta que quieres el alta, todos sabemos lo primero que harás si te la dan, masturbarte desde un quinto piso y comprobar si el semen cae antes que tú. Ya te he dicho mil veces que tengas paciencia, cuandos estés bien te llevaré a casa y te cuidaremos, te mimaremos. Te llevaré a las mejores putas del barrio, y si con eso no tienes suficiente dormiré en el sofá y tú dormiràs con ella. Luego al final, cuando vea que no puedes más, cuando la piel se te caiga a trozos, cuando tengas los ojos más blancos que un requesón, cuando ya no puedas limpiarte el culo entonces si, subiremos a la azotea donde nos conocimos y acabaremos lo que vinimos hacer.

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