viernes, 21 de octubre de 2011




Merylin no está muerta, es absolutamente falso. Lo sé por qué gracias a ella mi vida ha cambiado.
La encontré en una carretera secundaria peleándose con una rueda de su coche. Paré para socorrerla, su cara me sonaba, me era familiar, ya está, si ya está, te pareces mucho a Merylin, le dije. Ella sonrío y me dijo que era ella. Yo no me lo creí, pensaba que me estaba tomando el pelo, pero hizo algo que me sacó de dudas, se puso delante de los faros del coche y el viento hizo el resto. Vi sus piernas iluminadas y supe inmediatamente que era Merylin. Menuda emoción la mía, me temblaban las manos, le cambié la rueda, le pedí que me volviera a enseñar las piernas delante de los faros, ella lo hizo sin rechistar. Otro golpe de aire como “caído del cielo” se coló por sus tobillos y le subió la falda blanca. Maravilloso, sublime. Le dije que viniera a cenar conmigo, que conocía un sitio encantador, ella me dijo que si, pero con una condición, que guardara el secreto, nadie debía saber que estaba viva. La llevé a cenar a casa, le preparé salmón al horno con guarnición de ensalada mixta. En los postres le pregunté que hacía a estas horas por una carretera secundaria que no llevaba a ninguna parte, ella me dijo que a una fiesta en casa de Toni Curtis. No paraba de beber vino, casi se bebió dos botellas, no estaba en condiciones de conducir. Si, si, también vendrá Jack Lemmon, me seguía contando, hace mucho que no nos vemos, desde con faldas y a lo loco, me hace mucha ilusión estar con ellos.
No tenía ni idea que Toni Curtis tuviera un casa aquí cerca, que yo supiera en cincuenta km a la redonda no había una sola casa excepto esta. Además, Toni y Jack estaban muertos. Merylin dime una cosa, le dije, tienes fama de haber sido muy desgraciada en la vida, que los hombres te utilizaban, que eras muy vulnerable, tenías incluso hasta cierta fama de tonta. Ella se rió, tu si que eres tonto, me dijo, todos los hombres sois unos tontos, sois muy cortitos y simples. Soy yo quien os utilizaba , he conseguido todo lo que quería, que no lo ves, hasta el mismísimo diablo ha caído en mis brazos, si no por qué te crees que estoy viva. No sabes como me gustaba hacerme la tonta y la ingenua, como me divertía con ése personaje. Sólo hay un pequeño detalle a tener en cuenta, el diablo me dio la inmortalidad y para no dejar de serlo necesito alimentarme de sangre humana. Ya claro le dije, por eso Jack y Toni también están vivos. No, no, no te equivoques, me dijo, si Jack y Toni están vivos es por qué ellos se sometieron a un experimento de física cuántica, quiero decirte chico simpático, que no son exactamente humanos, que están vivos pero que no lo están, que pueden estar en dos sitios a la vez pero no lo están. Eso si, necesitan alimentarse de células madre embrionarias. En resumen que necesitan cordones umbilicales a punta pala para estar en forma.
No supe que más decirle, pensé que todo era un cuento chino, lo único que sabía con certeza es que era Merylin. Estaba borracha, le pregunté si quería quedarse a dormir, que dormiría en mi cama, que acababa de cambiar las sábanas, y que yo dormiría en el sofá. Ella dijo que ni hablar tú y yo dormimos juntos chico simpático.

Por la mañana Merylin ya no estaba, se había ido. Estaba confundido, espeso, caí en la cuenta que seguramente había sido un sueño, últimamente soñaba cosas muy raras, eso si, por si acaso me asomé al comedor por si había rastro de alguna cena, nada de nada, todo estaba en orden y en su sitio como siempre. Respiré aliviado tener una vampiro en la cama no era garantía de salud. Todo cambió cuando fui al lavabo a mear. Aún recuerdo el susto que me llevé. En el cristal había una nota en pintalabios rojo: “Hola chico simpático no he querido despertarte, gracias por todo, me he tomado la liberta de recogerte la mesa, era lo menos que podía hacer. ¡Ah! No te enfades te he pillado un poco de sangre estaba hambrienta.”
Y esta es la historia, desde aquella mañana mi vida cambió por completo, también tengo que alimentarme de sangre y las dos marcas de mi cuello son para toda la vida. Lo bueno de todo esto es que he conocido a Jack a Toni y a un montón de gente interesante que se suponen muertos y que lo están a medias.

domingo, 9 de octubre de 2011



El médico me cuenta que has vendido tu ángel de la guarda a Tarantino, que cada vez que vengo a verte te mueres provisionalmente. No puedes morirte cuando te da la gana. No puedes escabullirte de mi. Acaso has olvidado que hemos compartido mujeres de bolsillo, noches rayadas de blanco. Que hemos compartido el menú del contenedor de materia orgánica. Somos supervivientes de una fiesta de suicidios. Lo hemos probado casi todo en la vida.

El médico me cuenta que hay una enfermera que te gusta, que le envías las pastillas de tu medicación con una dedicatoria, que le haces cosquillas con el tenedor de la sopa, que la persigues sin calzoncillos. He de reconocer que la camisa de fuerza te queda bien, te favorece, te hace interesante, misterioso, te da un aire de filósofo cocinero. Tú que acabaste la universidad en casa de la catedràtica.

El médico me cuenta que te martilleas los dedos con la boca, que las paredes de tu habitación tienen la forma de tu frente. Si te quieres quitar del medio hazlo con elegancia, pero no se te ocurra pedirme que te ayude, no puedo ayudar a morir a quien me ayudó a vivir.

El médico me cuenta que a veces te haces pasar por él, que haces pasar a los pacientes con caries a su despacho y que les obligas a mamártela, dice que te gusta ver los restos de la caries en tu pito. Me parece bien que te la mamen y al médico también, pero discriminar a los que tienen caries de los que no no está bien, no nos gusta.

El médico me cuenta que quieres el alta, todos sabemos lo primero que harás si te la dan, masturbarte desde un quinto piso y comprobar si el semen cae antes que tú. Ya te he dicho mil veces que tengas paciencia, cuandos estés bien te llevaré a casa y te cuidaremos, te mimaremos. Te llevaré a las mejores putas del barrio, y si con eso no tienes suficiente dormiré en el sofá y tú dormiràs con ella. Luego al final, cuando vea que no puedes más, cuando la piel se te caiga a trozos, cuando tengas los ojos más blancos que un requesón, cuando ya no puedas limpiarte el culo entonces si, subiremos a la azotea donde nos conocimos y acabaremos lo que vinimos hacer.