miércoles, 22 de junio de 2011

Una cosa es maquillar a un fiambre que no conoces de nada y que te importa un carajo, y otra muy distinta es crear una obra de arte de un amigo. Vas a estar más guapo que nunca.
Alberto murió empinado en manos de un hombre maduro. Su mujer en un acto glorioso de altruismo me pidió que todos sus amantes, todas sus amantes y público en general disfrutaran del recuerdo de los 42 cm, y que por lo tanto, su polla tenía que permanecer en el ataud tal como murió, dura como un roble apunto de reventar. Las instrucciones de su mujer fueron muy claras- Lo vistes de smoking, que esté impecable y guapísimo, que sonría, que se le vea feliz, pero que sobre todo su polla quede a la vista-así fue como vestido de smoking sonriente como nunca, su polla lucía a través de la bragueta abierta. Era impresionante, sobresalía por el ataud como una secuoya de california. Sin duda fue la atracción del tanatorio, por supuesto el mérito es suyo, pero hay que reconocer que hice un buen trabajo, que se vio recompensado más adelante con los premios anuales de los tanatoprácticos.
Hay que decir que hubo un pequeño problema al cerrar el ataud, bueno mejor dicho, no había manera de cerrarlo, tuvieron que hacer un agujero enorme en la puerta. Y cuando lo enterraron bajo tierra la polla sobresalía impoluta y bella. Con los años se convirtió en una atracción turística, también las escuelas de todo el país organizaban excursiones para verla, incluso el inserso se apuntó al carro, y cada día los viejos abarrotaban el cementerio.



A mi todo esto me dio una reputación enorme, hasta el punto que Obama me pidió algo especial con su abuela. Se ve que la mujer murió atropellada por un senador republicano, parece ser que que una puta de lujo se la estaba mamando, perdió el control del coche y se comió a la abuela. Lo que si fueron lamentables fueron las declaraciones del senador al salir en libertad condicional, dijo que la puta le obligó a bajarse la cremallera y dejar que los labios de ésta limaran los secretos de un católico practicante. Que si no lo hacía la puta iba a degollar a su mujer y sus hijos. Hay que decir que su mujer lo perdonó, lo creyó, las putas son muy malas y saben manipular a los hombres bondadosos y buenos como su marido, dijo ella a un periódico local.