sábado, 9 de abril de 2011

Eres una puta muy poco convencional, te pago para que me escuches. Es lo que hacemos toda la noche, tu te estiras en mi cama te inclinas hacia mi y yo me invento un sinfín de historias. A veces cuando el rollo que te meto te gusta más de la cuenta me la chupas un rato. Para mi es un momento muy especial. Es un premio a la creatividad inventiva. Luego nos dormimos hasta que suena la sirena de la fàbrica de tornillos. El día nace con hepatitis, nos limpiamos las legañas con agua fría, nos lavamos los dientes con café y cuando estamos acabando de desayunar me confiesas una cosa. No puede ser le digo, es imposible. Resulta que es un tío con un exceso de maquillaje femenino. Pero no acaba aqui la cosa, no que va, dice que es mi hermano, que nos separaron de pequeños y con que no sabía como acercarse a mi decidió hacerse pasar por puta. Que la idea se la dio mamá (no sé como dio con ella, se pasa el día en los bares), ella me dijo que las putas son más que tu familia. En eso mama tiene razón. No sé como reaccionar, debería estar muy enfadado pero no lo estoy, al contrario, me siento muy halagado, que mi hermano se haga pasar por puta para poder entablar relación conmigo, es un detalle y un sacrificio por su parte, chuparla a tu hermano no tiene que hacer ninguna gracia. A mi tampoco me hace mucha gracia, pero el cabrón lo hace tan bien. Decidimos emborracharnos, le dejo ropa decente y nos vamos a cualquier bar. Bebemos sin parar hasta que alguien con una voz muy familiar nos dice ¡hijos míos que alegría veros aquí! Nos abrazamos como se abrazan los borrachos. Que bonito, menudo espectáculo tan tierno, los tres dando saltos, cayendo al suelo una y otra vez, lloramos de la emoción, por fin los tres juntos, como una familia de verdad. Solo falta papa ¿Dónde estará? Lo último que supe de él era que tenía una novia que corría por sus venas, que lo estaba matando de placer. Un día vino a casa para pedirme dinero para mantener a su novia, su gran “heroína”. No supe negarme. Una novia así no se tiene todos los días. Mi madre nos invita a una ronda, nos dice que no nos preocupemos, que paga el gobierno. Al final se lo gasta todo en rondas, salimos del bar con el sol calentándonos el mal aliento. Les digo que me acompañen a la oficina del paro que hoy me toca sellar, pero mi madre se empeña en que primero pase por casa, que me duche, que me ponga ropa limpia y me tome un buen café, que la imagen es muy importante niño. Tiene razón, vamos a casa y hago todo eso que ha dicho mi madre, más una mamadita de mi hermano, nada que se ha empeñado otra vez, que le hace ilusión. Pero me acabo yendo sólo por que se quedan “sobados” en el sofá, no me extraña. En el portal de casa me encuentro a Paquita, la vecina de abajo, me dice que está preocupada, que han detenido a su hijo por ir en el carril contrario y cargarse a un motorista, que la culpa la tiene el motorista de ponerse en medio. La pobre mujer tiene toda la razón, los motoristas son unos putos imprudentes. Además, me dice la pobre mujer, mi hijo iba borracho, que él no era consciente de lo que estaba haciendo. No es justo, pobre chico, le digo. En fin, que le vamos hacer es la vida, nos despedimos con un abrazo. Me cuelo en el metro, en el autobús y me entretengo cinco minutos en casa de mi siquiatra, le debo dos sesiones, y con que no tengo dinero para pagarle hemos acordado follármela cada dos sesiones, la tía es muy mayor pero se mueve como si tuviera treinta. Pero hoy no es mi día, no hay manera de que se me ponga dura, por lo que optamos a retrasar el encuentro hasta esta tarde. Me voy corriendo a la oficina del paro antes que me cierren y que sorpresa, me han preparado una fiesta, es increíble que detalle, ahí está el ministro haciéndose la foto conmigo. Felicidades, me dice el ministro, es usted la persona que lleva más años apuntado al paro, hace falta más gente como usted en éste país, con gente como usted da gusto gobernar.

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