viernes, 26 de febrero de 2010


Me han metido en la cárcel por comer y acariciar muertos, todas las noches iba al tanatorio o al cementerio y el vigilante, a cambio de una suma considerable de bonos del estado, me indicaba muy amablemente quien era el último en llegar. Me he encontrado de todo, por ejemplo recuerdo un muerto que murió luego de ser enterrado, sus uñas estaban clavadas en la madera del ataúd, sus rostro era un cuento de allan poe, recuerdo especialmente sus ojos empanados y húmedos por el dolor e impotencia, la verdad, me dio mucha lástima pero cuando tienes hambre te comes lo que sea. Lo mejor de todo es que aún estaba caliente. Por si acaso juro que comprobé la constantes vitales, los reflejos, el color de la piel, el iris. Hasta le hice cosquillas y le toqué el pito, pero nada de nada.
En otra ocasión, en una noche de mucho frío y de mala leche por mi gatillazo con una mujer con lengua de poesía, fui a consolarme al tanatorio, que iba hacer, aquella noche estaba jodido. La chica, me explicaba el guarda, había fallecido en un accidente de circo, según parece el trapecista que tenía que sujetarla se despistó un segundo mirando el perfil de la luna. El guarda se quedó un instante callado, pensativo, a continuación me preguntó que forma tenía la luna de perfil. Yo no dudé, estaba claro, era obvio, la luna de perfil tiene forma de media luna, le dije. El guarda se alejó repitiendo sin cesar mi respuesta.
El guarda tenía razón, la chica era guapísima, lástima que estaba deformada por las lesiones traumatológicas, una rodilla la tenía al revés, la cadera estaba donde antes el ombligo, el ombligo no supe encontrarlo. En fin que me puse manos a la obra. Fue maravilloso. La verdad es que ella se portó muy bien, no se quejó, confieso que tuve que sacarla de la caja para poder hacerle el helicóptero. El único pero es que después cuando la volví a su sitio no quedó exactamente igual, me refiero que el culo y las tetas estaban a la vista, es decir en la mismo plano. Espero que los familiares con la excusa de la emoción no se dieran cuenta del cambio de postura. Por si acaso, el guarda por más bonos del estado explicaría que el cambio de postura se debía a un problema con el rigor mortis. Eso si, la noche fue redonda por que justo salir del tanatorio me llamó la mujer del gatillazo, quería darme otra oportunidad. Estuvimos mamando poesía hasta las tantas.
Desde que estoy en la cárcel mi vida ha dado un vuelco de un par de grados. Quien me iba a decir a mi que lo que me llevó aquí me acabaría dando un reconocimento social, y sobre todo, sería de gran ayuda a los funcionarios y presos. En poco tiempo me gané el reconocimiento de todo la comunidad. Cuando los funcionarios tenían algún problemilla, que nadie es perfecto, que a veces a uno se le va la mano más de lo que toca, pues nada, venían a buscarme y yo hacía lo que más me gusta. También los presos me tenían a su disposición. Hay que entenderlo, aquí la vida es muy dura, y un preso puede tener un mal día y lo mejor es desahogarse con el más débil.
Es la primera vez en mi vida que soy respetado y admirado y me hace mucha ilusión. Además me he hecho muy católico y muy amigo del cura de aquí, como dicen los católicos toda la carne es igual ante Dios.

1 comentario:

Buddy Silverton dijo...

Genial hasta lo de la cárcel. ¿Cómo es que acabo en la cárcel?
¿Se le acabaron los bonos del estado para sobornar al guarda o se comió a la mujer con lengua de poesía?