miércoles, 3 de junio de 2009


He tomado una decisión, me apetece cambiar de aires, por lo que he invitado a mis mejores amigos para que compartan este momento tan especial. No seremos demasiados, los más íntimos y poco más.
Poco a poco van llegando, el primero en llegar es Pedro con su nueva novia que tiene una pinta pija que no veas.
¡Qué tal Pedro cómo estás!- Nos pegamos un abrazo de infarto, hacía tiempo que no nos veíamos.
-Muy bien muy bien, mira te presento a Virginia, Virginia éste Luis.
-Hola Virginia encantado.
-Igualmente Luis, me han hablado mucho de ti.
-¿Así? No será para tanto
- No, si todo lo que me han contado no es precisamente bueno, o sea quiero decir...
- No le hagas caso Luis está bromeando ¡Ah! Aquí tienes tú regalo.
-No hacía falta que.....
-Anda calla y ábrelo, venga
-¡Una magnum 45!
-Bueno como aún no tienes decidido como hacerlo pensamos que te puede ser útil.
-La verdad no lo esperaba. Había pensado en otros métodos. Aunque es cierto que no lo tengo decidido.
Le enseño la casa a Virginia, se ve que su papá tiene un cacho mansión. No hacía falta que la comparara con mi casa que no llega a los 70 m2 . De todos modos tampoco tiene demasiada importancia, pronto dejará de ser mía.
Enseguida llegan los otros invitados. Ana y Julia que son inseparables, son como hermanas.
Después de los abrazos y besos Ana me pregunta sorprendida por la decisión, le digo que quiero experimentar cosas nuevas y que creo que este es un buen momento. Me parece muy bien a ver que día me decido yo también, te echaremos de menos, me dice Ana.
En cambio Julia se la ve un poco triste y me lo hace saber, no te preocupes Julia, sé que para ti va a ser especialmente duro, nos unen muchas cosas a ti y a mi, pero quiero que entiendas que no ha sido una decisión tomada a la ligera. Julia asiste poco convencida. Me dice que no se lo esperaba, al menos no ahora, que sabía que este momento llegaría pero no tan pronto.
Hacemos las presentaciones con Virginia, parece que no cae demasiado bien. Creo que Pedro lo hace para tocarnos las narices, me refiero a buscarse a estas novias, cuando no es una pija es una intelectual de la hostia, y cuando no, una obsesiva por la alimentación que nos explica lo mal que comemos.
Y la última en llegar es Laura, mi ex, ahora somos muy amigos, de vez en cuando recordamos los viejos tiempos, pero solo en casos de emergencia, de pura necesidad quiero decir. Hola guapo me dice, nos miramos y nos lo decimos casi todo, nos damos un beso, seguramente el penúltimo. Es un beso largo como los de antes. Ya no me acordaba lo dulce que eran tus labios, le digo. Ella se ríe, pero no puede evitar alguna lágrima, anda me dice, vamos con los demás.

Y ahora toca el momento del discurso que suele hacerse en estos casos, he tomado como modelo el de mi hermano y el de un viejo amigo, que la verdad, me impresionaron.
-Bueno amigos míos, antes de empezar espero que os guste el vino, es un priorat rosado.
-Si está buenísimo.-Dice Ana siempre tan alegre, se le puede estar derrumbándose el mundo, que ella saca fuerzas de cualquier sitio, sin duda siempre fue un referente.
-No está mal del todo, pero un poquito agrio ¿No?.
-¡Por qué no te callas un rato Virginia!- Le dice Laura siempre tan directa, sin tapujos.
-¡No te pases Laura!-Le contesta Pedro medio en guasa. Nunca sabes cuando dices las cosas en serio o no.
-Vale ya, tengamos la fiesta en paz que es mi último día con vosotros.

Cojo aire dejando caer a continuación un suspiro, los miro a todos. Forman un semi círculo a mi alrededor.
-Bien, como ya sabéis hoy es nuestro último día juntos, es muy posible que no nos veamos nunca más, pero eso no lo sabe nadie, en fin ya me entendéis lo que quiero decir. He sido muy feliz aquí, no me arrepiento de casi nada. Quiero que sepáis que empiezo esta nueva etapa con mucha ilusión y expectativa. Sé que estáis contentos con mi nuevo proyecto, y a la vez tristes, os pido que no lo estéis, qué compartáis este momento de alegría conmigo.-Me tomo un respiro.
-Bueno pues ya está, creo que ha llegado el momento.
Me despido de cada uno, primero de Virginia, con ella todo es protocolo, las palabras indicadas sin demasiada emoción. A continuación lo hago de Julia, nos abrazamos, nos miramos, nos reímos. -Que tengas mucha suerte en tu nueva vida.- me dice.
-Gracias Julia, no cambies nunca.- Le digo
Ahora es el turno de Ana
-Qué envidia me das Luis, creo que un día de estos haré como tu, debe ser una pasada. –Nos abrazamos intensamente.
-Pues no tardes demasiado, te estaré esperando.
Con Pedro todo son bromas, hasta que se pone serio, te voy a echar de menos tío, que voy hacer sin mi mejor amigo, el que me soporta las neuras, te quiero un montón, me dice. Nos abrazamos al tiempo que nos arreamos unas cuantas palmadas en la espalda. Es nuestro juego, gana quien aguanta las palmadas más fuertes.
Dejo para el final a Laura, nos damos el último beso, resumimos nuestra historia de amor y desamor con un cerrar y abrir de ojos. No decimos nada, está todo dicho.
-No tenía claro que transporte utilizar para el viaje, había pensado en algo silencioso, sutil. Pero con qué Pedro me regaló la magnum,creo que sería de muy mal gusto rechazarlo. Así que lo haré así.
Cojo la pistola, la cargo, me siento en el sofá, sonrío, ellos están quietos, expectantes con la última sinfonía, me pongo la pistola en la cien. Disparo.
Hay un instante de silencio, hay alegría, tristeza, recuerdos, nostalgia. Pedro rompe el hielo.
-Se acabó. Buen viaje Luis. Que os parece si para celebrarlo nos vamos a ese local nuevo que han abierto en el polígono.- Dice Pedro.
-¡Qué buena idea! ¿Qué os parece?-Dice Ana.
-Si, si que hace mucho que no salgo a bailar.-Dice Laura

A todos les parece una idea genial. Si acaso Laura te vienes con nosotras en el coche, dice Julia. Recogen sus cosas y cuando están apunto de salir por la puerta Virginia le dice a Pedro que recupere la pistola, que así la podemos aprovechar para la próxima ocasión. Todos asisten. Es una buena idea, creo que de aquí a un par de meses te la voy a pedir estoy pensando en cambiar de aires, dice Ana. ¡Qué bien! Así ya tendremos otra excusa para volver a vernos e ir a bailar, dice Laura.

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