lunes, 13 de abril de 2009

La primera vez (1ª parte)


No hay que pretender correr, ni impacientarse, el abuelo siempre me lo dice, tranquilo chiquillo ya llegará el momento. Es algo así como la adolescencia, si, me refiero a que tienes la sensación de que nunca tendrás una novia. Ves que tus amigos van haciéndose una novia, en cambio tu te obsesionas con tus inseguridades y autoestima. Sin embargo sabes que llegará un día en que conocerás a alguien que disparará tus hormonas al cielo, serás el tío más feliz del mundo. Pero lo mejor es que no será la única vez que sientas comerte el viento de una caricia, de un sexo.

Con un sicópata pasa lo mismo. Tienes la sensación de que no va a llegar nunca el momento. Pero si llega, y cuando lo hace no hay palabras suficientes para describir lo que siente uno. Se te pone la carne de gallina, la manos te tiemblan, el corazón se vuelve majara, tus pupilas se dilatan, las neuronas se electrocutan, en definitiva, la vida cobra sentido, por fin abuelo ha llegado el momento, él asiste, si es el momento, me dice.

El manual del buen sicópata lo deja bien claro, hay que tener paciencia y esperar que el azar te ponga la miel en los labios. Por qué el azar, la casualidad es nuestra mejor arma, todo tiene un porqué, un motivo, y el azar es la intuición que luego hay que saber armar de coherencia y sentido común.

Y el gran día llegó y yo estaba preparado.

No hay comentarios: