martes, 3 de marzo de 2009


No sé bien por qué, a veces, cuando me cruzo con alguna desconocida la miro, la miro y sonrío, es una sonrisa leve, sin ninguna pretensión, sólo se trata de un deseo incontrolable por decirle, éres preciosa, y en ese momento amarla, no me importa no verla jamás, ni oír su voz, ni saber el color de sus ojos, la quiero, la siento dentro, no necesito nada más.Una vez que ha pasado el instante, dejo de amarla, puede que me siga acordando de ella en el primer minuto, después llega el olvido, el desamor. Por eso si en alguna ocasión un desconocido se te cruza te mira y te sonríe, quien sabe, puedo ser yo que te he querido como a nadie.

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