sábado, 3 de enero de 2009


Cruza las piernas, le rondo los muslos, su camiseta de tirantes, el camarero qué me pregunta, qué voy a querer le digo, quiero ser la cerveza que moje sus labios.

Deseo cumplido, me convierto en una voll damm, fría, amarga, con una ligera espuma. Su mano me alza, me inclina, me arroja en la copa, la miro, la deseo, bésame antes de que pierda el gas, sus labios, su camiseta escotada, su piel morena, sus senos que caminan de puntillas. Estoy impaciente, impaciente por sentir sus labios, su lengua, su todo.

Estoy apunto de acariciarla, veo como me acerco, como escalo entre el aire el sentido de la metamorfosis. Pero alguna cosa pasa, me quedo a un milímetro de su todo, de repente me deja sobre la mesa, alguien llega, la saluda, la besa, ríen, se sientan, ella le presta su copa, él acepta sediento, se la lleva a los labios.

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