viernes, 18 de diciembre de 2009


Hay demasiadas cosas que nos une
entre ellas
la caja de herramientas
compartimos los martillazos
los clavos oxidados
los cables rotos
las roscas pasadas de rosca

nos une
el aliento de tu jefe
los platos de mi madre
con dibujos de nalgas que parecen montañas
casi no queda ninguno
gracias a la mala puntería

nos une
la cama
prefiero
tus ronquidos a tus caricias
tus ojos colgando por la mañana a tus labios usados por la noche

es tan bonito el amor
sobre todo
cuando se acaba
y le pones pegamento a los pezones de otra

sábado, 12 de diciembre de 2009

cinco reflexiones de un astronauta con forma de ladrillo


I
Me gustan las mujeres inteligentes
a cambio puedo ofrecer sensibilidad
dulzura pasión silencio
no es mucho ya lo sé
pero las hay que se conforman con menos
y eso sinceramente no lo entiendo.

II
Cuando estoy en una librería
le canto una nana a la dependienta
le toco los ojos con un festival
de papel de regalo
y cuando la tontería acaba
ella me recita
todos los títulos en la estantería adyacente.

III
Tengo la costumbre
de leer las etiquetas
de los alimentos que me como
es lo mejor que he leído en los últimos años.

IV
Los lunares urbanos
son muy diferentes
a los lunares rurales
los primeros son rápidos
de tez pálida
que una vez que te han follado
se despiden de ti con un
no me llames
en cambio


los segundos
son lentos
de mofletes rojos
que una vez te han follado
te meten en el establo
con los demás cerdos

V
Ayer conocí a uno del gremio
en un bar de androides nocturnos
me contó lo orgulloso que estaba
de ser el primer hombre que estuvo
en la luna en el año 69
la verdad
yo llevo siglos en la luna
y no estoy muy orgulloso

martes, 17 de noviembre de 2009


Acabo de licenciarme en pantorrillas religiosas. Ha sido muy duro, sobre todo las clases de mates con el profe de lengua, el tío creo que me tenía manía, siempre me hacía salir a la pizarra, menos mal que era el alumno más aplicado y encontraba la solución. A ver señor x, me decía, dígame como gestionar una ecuación peluda entre dos piernas. Otras veces me pedía como descifrar la fórmula del aborto sin que nadie se enterara siendo de derechas.

En cambio la profe de Mundo de Mierda, menuda con la tía. De día era monja, de noche, nadie lo sabía con certeza, los rumores contaban que se dejaba ver por los camiones de gran recorrido, pero bueno, esta es otra historia que hoy no viene al caso. Siempre concluía la clase con frases que invitaban a la reflexión, como por ejemplo: señores alumnos no olviden una cosa, decía, la riqueza sobrevive gracias a la pobreza (+p=+r/-p=-r).

Como licenciado mis posibilidades son infinitas, desde hacerme cargo de un convento, una caja de ahorros o ser catador de suelos urbanizables. Tampoco tengo claro lo que quiero hacer, un catedrático de Dinero Negro me propuso trabajar como ayudante de su criada chilena ilegal, él ahora se dedica a la política y no tiene tiempo para ella.

En fin que mientras tanto le estoy dando vueltas a mi tesis sobre "¿que es lo que mejor disimulan los políticos", la respuesta es obvia: "que les importa una mierda la gente".

sábado, 24 de octubre de 2009

Necesito con urgencia un tentempié. Me meto en el primer bar que encuentro, es muy cutre, pero es lo que necesito. Pido un vodka con limón, le pregunto al camarero si hay alguna chica que me pueda sacar de un apuro, me indica con la cabeza a la izquierda. Efectivamente, junto a una pequeña mesa una mujer muy gastada, me mira y sonríe mientras se saca y se mete el dedo en la boca, me acerco a ella, le digo que quiero alquilar su boca aproximadamente quince minutos, ella asiste, ven acompáñame. La acompaño hasta una pensión de mala muerte. El portero, o quien sabe si el propietario o el chulo, nos mira dando el visto bueno a la mercancía. Dos minutos después estamos en una habitación con vistas a un vertedero de basuras. Como te llamas, le pregunto, Violeta, me contesta.
Me bajo los pantalones, ella sin apenas inmutarse pone su boca en mi polla, un par de veces se recoge los cabellos, es entonces cuando me doy cuenta que tiene las manos de tío. ¿Eres un tío?. Él asiste sin apenas sorprenderse por el descubrimiento, yo, en mi estado prefiero no sorprenderme tampoco, visto fríamente, la sensaciones son las mismas que si la boca fuera la de una mujer. Supongo que la felicidad no debe medirse sobre la perspectiva de una boca masculina o femenina. ¿Cuál es tú verdadero nombre?. Le pregunto. Manolo, me contesta.
La felicidad debe ser un estado efímero, pasajero, ¿qué pasaría si fuéramos felices todo el santo día?. Sería insoportable. Si para curar la depresión nos atiborran con antidepresivos, para curar la felicidad nos recetarían “antifelacitivos”. Ya veo al siquiatra y al paciente, bellísima escena de amor, verá doctor, le dice el paciente al siquiatra, no puedo más, me siento tan jodidamente feliz que no sé que hacer, no puedo más doctor, ayúdeme. El siquiatra que es un tipo altruista y bueno, sobre todo, a la hora de cobrar, le aconseja que se la mamen, que se tire de un puente, o bien, que se envenene con las picadura de una cobra, sabios consejos.
Existen paradojas al respecto, todos sabemos que el dinero no hace la felicidad, pero todos lo deseamos y cuanto más mejor. Todos queremos tener una pareja estable con la que compartir las tonterías del día a día, pero cuando la tenemos deseamos a todas las demás. No será que la felicidad es una paradoja tras otra, una confusión tras otra. En sentido contrario hay un gen que predispone a la depresión, hace poco lo leí en las paredes de un váter. Ese gen tiene la capacidad de cambiar, de modificarse según el entorno donde se desarrolla, es decir, que si yo convivo con depresivos ese gen será de una manera, pero en cambio, si me muevo en un entorno de personas alegres y más o menos felices, el gen se modifica por si sólo.

Violeta, Manolo o como diablos se llame tiene pinta de meterse grandes dosis de felicidad. Sus ojeras son una metáfora, está tan consumido que en cualquier momento tropezará con la gravedad. Me corro sin demasiados cumplidos.

domingo, 11 de octubre de 2009


Me emborracho en tu honor y con qué no puedo pagar me matan a palos, la noche, fría, seca, mordida por él camión de la basura, qué con un un poco de suerte me recoge. Pero no lo hace, en cambio, una patrulla me pregunta si estoy bien, les digo que los follen, que sus mujeres son más putas que la fórmula de Einstein. Sacan las porras y me enseñan a gritar de dolor

Duermo un rato medio inconsciente, cuando me despierto hay un negro meando en mi cara, eso es, le digo, mea cabrón mea negro de mierda, y de paso dame por el culo hasta que reviente. Dicho y hecho, junto con dos amigos más me destrozan el ano. Casi muerto, pero feliz de ser útil a la sociedad, consigo levantarme y caminar hasta un semáforo en rojo que cruzo, un cadillac me lanza contra la foto pegada en la pared de un cura, me como sus labios con tanta pasión que me dejo unos cuantos dientes pegados en su nariz, son cosas del amor.

Me despierto en casa de una mulata, tengo la cabeza vendada, unas cuantas costillas rotas y tres dientes menos, ha sido un milagro dice la mulata, te podía haber matado cabrón de mierda, tienes suerte que sea médico y que mi cadillac tengo frenos abs, eps,ups, cni, pp, psoe, iu, si no tío te aseguro que no lo cuentas. La tía está buenísima, por qué no me has dejado morir, no te has dado cuenta que no me interesa esta mierda mundo le digo. La mulata pone cara de pena, no te preocupes me dice, ahora va a venir a amigo que te va a echar una mano, anda tío descansa un poco. Pero yo no descanso, como voy a descansar si se está desnudando. Qué pasa tío, que no has visto nunca una tía desnuda o qué. Le digo que quiero tocarla, que necesito recordar a que sabe la piel fina, solo una vez. Ella se acerca se sienta a mi lado, coge mi mano, la pone en su muslo. Me "corro" un escalofrío, por un instante creo que soy feliz, ella me pone la mano bajo su vientre, no puedo más, tengo la piel de gallina. Llaman, se acabó la ilusión. La mulata se tapa mientras abre la puerta.
Aprovecho para arrastrarme hasta una ventana, me asomo, es perfecta, son tres pisos, es suficiente. Cuando estoy apunto de volar alguien me detiene. Donde te crees que vas tío, toma esto, creo que es tuyo me dice. Son mis dientes, es el amigo de la mulata, es el cura de la foto.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Si la bebida es el ocaso el té es el alba de un manicomio sacudido por un matamoscas disfrazado de siquiatra. Que una vez al día viene a verte con una sonrisa de operador turístico. La enfermera que lo acompaña es algo mayor para ser una viejecita, apesta a L'oréal antiarrugas, debe ignorar que el oxígeno que nos da la vida la está arrugando, la oxida irremediablemente.

El siquiatra siempre me pregunta lo mismo, por qué la línea espacio tiempo es curva, yo siempre le contesto lo mismo, por qué si viviéramos a la velocidad de la luz L'oréal entraría en suspensión de pagos. Ya sé que no es una respuesta coherente, pero la pregunta es casi tan vulgar como los vellos púbicos de un agujero negro. A continuación el siquiatra me pregunta por mis estudios. Y digo yo, que tendrá que ver mis estudios con mi locura.
Verá usted, le digo, no tengo estudios, los olvidé en las sábanas de una catedrática de anatomía, cuando volví a buscarlos ya no estaban, la portera me dijo que la catedrática había huido después de robarle todos sus cotilleos. De que le había servido ahorrar tantos cotilleos como una esclava, para que una intelectual cleptómana se los robe. Qué será de mis hijos, al menos con mis cotilleos podían haber ido tirando.

La enfermera le dice algo al oído, el siquiatra asiste mientras le mete la mano entre la falda, y ella cambia su rostro, se chupa los labios y gime. No, esto último me lo estoy inventando, parece real pero no lo es, no puede serlo. El siquiatra me mira, sonríe, lo que estás viendo no es real, aunque lo sea, ella se va a correr en mis dedos y tí creerás que es una alucinación. Debe tratarse de un tratamiento muy innovador. El siquiatra me pregunta que siento con esta alucinación. Le digo que no somos capaces de construir un cemento similiar al que fabrican las termitas mezclando saliva y fango. La enfermera se corre, el siquiatra se mosquea, que coño me estás diciendo tío, me dice, saca la mano del meteorito de la enfermera y sin más le pega dos guantazos, la enfermera se cae al suelo, dime loco de mierda, que sientes con esta alucinación. La enfermera sangra por la nariz, el siquiatra llama a dos enfermeros que entran corriendo y les explica que he agredido a la enfermera, miro a la enfermera, no dice nada, simplemente asiste dando la razón a su jefe.

El siquiatra me receta tres dosis de descargas eléctricas, una antes del desayuno, otra después del desayuno, y una más después de vomitar el desayuno. También me receta una taza de té al final de la tercera descarga, el té de un alba con sabor a matamoscas. Luego la enfermera entra en mi cuarto y me hace una alucinación completa.Todos los días son así, exactamente iguales.

jueves, 27 de agosto de 2009


Tengo una amiga que se ha operado las tetas, me cuenta que las primeras semanas apenas tenía sensibilidad, que por mucho que se las tocaba su novio no había manera de sentir nada de nada. Me pidió consejo a mi que presumo de ser una eminencia en tetas. Como soy un profesional, un tipo serio, que no opina hasta que no experimenta, le pedí que me dejara observar y tocar sus tetas, que no podía dar un dictamen hasta comprobar y valorar los hechos. No dudó ni un momento, se bajó el vestido y allí estaban sus tetas, perfectas, desafiando la gravedad, redondas como la sonrisa de un payaso. Disculpa, me dijo, nunca llevo ropa interior. No importa, le dije, estoy acostumbrado.
Fui directo al grano e inicié la exploración, primero toqué, el tacto es fundamental, es la primera toma de contacto, luego olí, las feromonas también son imprescindibles, las últimas investigaciones han demostrado que las feromonas juegan un papel determinante en la atracción física, pero bueno, este es otro tema que hoy no toca, pero aclaro, unas tetas sin olor son dos montañas sin vegetación, son un desierto. Por último, las chupé, mi lengua se puso dura y le penetró los pezones que seguían sin reaccionar. El caso es grave, le dije, hay que ir más allá en el tratamiento.
Ella asistió. Has lo tengas que hacer, me dijo. Hay momentos en la vida que hay que tomar decisiones drásticas. Este es uno de esos momentos, nuestra amistad va más a allá de una agradable conversación. Es el momento de sacrificarme por ella, de dar mi vida si fuera necesario. Ella lo sabe, confía en mi y se deja hacer, está en muy buenas manos.

sábado, 4 de julio de 2009


Son tus pies los que vi por primera vez sobre el escenario, los que embobaron mis sesos, los que se corrieron sobre mis ojos, empanados por tu compás.
Cuando te hice esta foto yo no estaba, estaba en un bar tan borracho que no sabía distinguir entre un elefante y un elefante. Es mi estado natural, nací así.
Tus pies interpretan Ofelia, que se ahogan en la escena. Te veo deslizarte sobre la gravedad, gesticulando mis impulsos erguidos bajo el pantalón de tu falda. Tus manos son una delicia, unas manos que no saben interpretar son una pérdida de tiempo, quiero acariciar tus pies con tus manos. quiero despertarme en tu sueño, quiero sentir tu olvido en mi boca. Quiero conocerte.

Te esperé en la puerta del teatro hasta las tantas de tantas veces. Pero con qué no me hacías ni puto caso, decidí colarme por el puente de tus pies y así dormir contigo haciéndote cosquillas. Poco a poco fui capaz de salir de mi escondite, sacaba la cabeza por tus dedos, había veces, incluso, que me atrevía a pintarte las uñas.
Toda lucha tiene su recompensa, dejé la bebida, (provisionalmente) te fijaste en mi una tarde de librería. Me dijiste que el libro que estaba ojeando era muy bueno, sabía que era tu preferido, por eso lo escogí y te llevé la contraria, ya, le dije, pero este autor era un borracho obsesionado por las actrices "shakespeareanas" ¿Así? Se sorprendió. Veo que sabes mucho del autor, cuéntame de él mientras cenamos, me ordenó.
Le conté la vida del autor que en realidad era la mía. Cuando me dijo que le contara la mía, le conté la del autor. Me sonrió, mezcló los dedos de sus manos con los míos y me dijo.- Soy actriz y me gustaría fingir que no has estado nunca viéndome actuar ¿Quieres saber a que sabe la locura? Ven y olvídame...

sábado, 13 de junio de 2009



Hay demasiadas cosas que nos une
por ejemplo la caja de herramientas
compartimos los martillazos los clavos oxidados
los alicates que nos cortan por la mitad
el aliento de tu jefe
con vasectomía reversible
no te hagas la loca
que también estoy enamorado de él
¿Te sorprende?
los platos de mi madre
con dibujos de senos que parecen montañas
casi no queda ninguno
gracias a la mala puntería
¿Te acuerdas de nuestro primer encuentro?
tampoco me acuerdo
nos une el olvido
el silencio de los domingos
las tostadas untadas con mercromina
para desinfectar la mantequilla
que queda en tu labios
que antes limpiaba con mi boca
ahora eso es cosa de una servilleta de papel
nos une el desamor
nos une saberlo

miércoles, 3 de junio de 2009


He tomado una decisión, me apetece cambiar de aires, por lo que he invitado a mis mejores amigos para que compartan este momento tan especial. No seremos demasiados, los más íntimos y poco más.
Poco a poco van llegando, el primero en llegar es Pedro con su nueva novia que tiene una pinta pija que no veas.
¡Qué tal Pedro cómo estás!- Nos pegamos un abrazo de infarto, hacía tiempo que no nos veíamos.
-Muy bien muy bien, mira te presento a Virginia, Virginia éste Luis.
-Hola Virginia encantado.
-Igualmente Luis, me han hablado mucho de ti.
-¿Así? No será para tanto
- No, si todo lo que me han contado no es precisamente bueno, o sea quiero decir...
- No le hagas caso Luis está bromeando ¡Ah! Aquí tienes tú regalo.
-No hacía falta que.....
-Anda calla y ábrelo, venga
-¡Una magnum 45!
-Bueno como aún no tienes decidido como hacerlo pensamos que te puede ser útil.
-La verdad no lo esperaba. Había pensado en otros métodos. Aunque es cierto que no lo tengo decidido.
Le enseño la casa a Virginia, se ve que su papá tiene un cacho mansión. No hacía falta que la comparara con mi casa que no llega a los 70 m2 . De todos modos tampoco tiene demasiada importancia, pronto dejará de ser mía.
Enseguida llegan los otros invitados. Ana y Julia que son inseparables, son como hermanas.
Después de los abrazos y besos Ana me pregunta sorprendida por la decisión, le digo que quiero experimentar cosas nuevas y que creo que este es un buen momento. Me parece muy bien a ver que día me decido yo también, te echaremos de menos, me dice Ana.
En cambio Julia se la ve un poco triste y me lo hace saber, no te preocupes Julia, sé que para ti va a ser especialmente duro, nos unen muchas cosas a ti y a mi, pero quiero que entiendas que no ha sido una decisión tomada a la ligera. Julia asiste poco convencida. Me dice que no se lo esperaba, al menos no ahora, que sabía que este momento llegaría pero no tan pronto.
Hacemos las presentaciones con Virginia, parece que no cae demasiado bien. Creo que Pedro lo hace para tocarnos las narices, me refiero a buscarse a estas novias, cuando no es una pija es una intelectual de la hostia, y cuando no, una obsesiva por la alimentación que nos explica lo mal que comemos.
Y la última en llegar es Laura, mi ex, ahora somos muy amigos, de vez en cuando recordamos los viejos tiempos, pero solo en casos de emergencia, de pura necesidad quiero decir. Hola guapo me dice, nos miramos y nos lo decimos casi todo, nos damos un beso, seguramente el penúltimo. Es un beso largo como los de antes. Ya no me acordaba lo dulce que eran tus labios, le digo. Ella se ríe, pero no puede evitar alguna lágrima, anda me dice, vamos con los demás.

Y ahora toca el momento del discurso que suele hacerse en estos casos, he tomado como modelo el de mi hermano y el de un viejo amigo, que la verdad, me impresionaron.
-Bueno amigos míos, antes de empezar espero que os guste el vino, es un priorat rosado.
-Si está buenísimo.-Dice Ana siempre tan alegre, se le puede estar derrumbándose el mundo, que ella saca fuerzas de cualquier sitio, sin duda siempre fue un referente.
-No está mal del todo, pero un poquito agrio ¿No?.
-¡Por qué no te callas un rato Virginia!- Le dice Laura siempre tan directa, sin tapujos.
-¡No te pases Laura!-Le contesta Pedro medio en guasa. Nunca sabes cuando dices las cosas en serio o no.
-Vale ya, tengamos la fiesta en paz que es mi último día con vosotros.

Cojo aire dejando caer a continuación un suspiro, los miro a todos. Forman un semi círculo a mi alrededor.
-Bien, como ya sabéis hoy es nuestro último día juntos, es muy posible que no nos veamos nunca más, pero eso no lo sabe nadie, en fin ya me entendéis lo que quiero decir. He sido muy feliz aquí, no me arrepiento de casi nada. Quiero que sepáis que empiezo esta nueva etapa con mucha ilusión y expectativa. Sé que estáis contentos con mi nuevo proyecto, y a la vez tristes, os pido que no lo estéis, qué compartáis este momento de alegría conmigo.-Me tomo un respiro.
-Bueno pues ya está, creo que ha llegado el momento.
Me despido de cada uno, primero de Virginia, con ella todo es protocolo, las palabras indicadas sin demasiada emoción. A continuación lo hago de Julia, nos abrazamos, nos miramos, nos reímos. -Que tengas mucha suerte en tu nueva vida.- me dice.
-Gracias Julia, no cambies nunca.- Le digo
Ahora es el turno de Ana
-Qué envidia me das Luis, creo que un día de estos haré como tu, debe ser una pasada. –Nos abrazamos intensamente.
-Pues no tardes demasiado, te estaré esperando.
Con Pedro todo son bromas, hasta que se pone serio, te voy a echar de menos tío, que voy hacer sin mi mejor amigo, el que me soporta las neuras, te quiero un montón, me dice. Nos abrazamos al tiempo que nos arreamos unas cuantas palmadas en la espalda. Es nuestro juego, gana quien aguanta las palmadas más fuertes.
Dejo para el final a Laura, nos damos el último beso, resumimos nuestra historia de amor y desamor con un cerrar y abrir de ojos. No decimos nada, está todo dicho.
-No tenía claro que transporte utilizar para el viaje, había pensado en algo silencioso, sutil. Pero con qué Pedro me regaló la magnum,creo que sería de muy mal gusto rechazarlo. Así que lo haré así.
Cojo la pistola, la cargo, me siento en el sofá, sonrío, ellos están quietos, expectantes con la última sinfonía, me pongo la pistola en la cien. Disparo.
Hay un instante de silencio, hay alegría, tristeza, recuerdos, nostalgia. Pedro rompe el hielo.
-Se acabó. Buen viaje Luis. Que os parece si para celebrarlo nos vamos a ese local nuevo que han abierto en el polígono.- Dice Pedro.
-¡Qué buena idea! ¿Qué os parece?-Dice Ana.
-Si, si que hace mucho que no salgo a bailar.-Dice Laura

A todos les parece una idea genial. Si acaso Laura te vienes con nosotras en el coche, dice Julia. Recogen sus cosas y cuando están apunto de salir por la puerta Virginia le dice a Pedro que recupere la pistola, que así la podemos aprovechar para la próxima ocasión. Todos asisten. Es una buena idea, creo que de aquí a un par de meses te la voy a pedir estoy pensando en cambiar de aires, dice Ana. ¡Qué bien! Así ya tendremos otra excusa para volver a vernos e ir a bailar, dice Laura.

viernes, 15 de mayo de 2009


He participado en un concurso de impotentes
he quedado segundo
El jurado lo intentó todo conmigo
hasta que al final consiguieron ponérmela dura
Me leyeron un fragmento de Bertrand Rusell
sobre pacifismo y voto de la mujer
eso dos temas me ponen a cien
no lo pude evitar

he felicitado al ganador
un emprendedor
un visionario
ha montado un negocio
que va del kilómetro 789 al 890 de la nacional 2
me ha ofrecido participar en el negocio
si vale le he dicho
pero antes quiero probar la mercancía
y a eso dedico ahora mi tiempo
a recorrer la carretera
probando el producto
creo que voy a invertir
el producto es bueno
muy bueno

quien me lo iba a decir
que participando en un concurso
iba a conocer a gente tan interesante
y con tanta iniciativa

viernes, 8 de mayo de 2009

La primera vez (III parte)


Mi madre era bailarina, nos abandonó cuando apenas tenía cuatro años. Se fugó con un tal nureyev. Mi padre nunca se recuperó del golpe. Se pegó un tiro.
Mi abuelo se hizo cargo de mi hasta que la poli lo pilló comiéndose el sexo de un negro, era su marca, la prueba indudable de que era el ejecutor. Descuartizaba ordenadamente por extremidades y órganos. Al final devoraba el sexo. Lo condenaron a cadena perpetua. Se ahorcó hace unos meses, creo que no soportó la humillación de los otros reclusos. Le he preguntado por qué lo hizo pero no me lo ha querido contar.

Mi mujer no sabe nada de esto, ella cree que soy huérfano, que me adoptó una familia que me dio todo lo que un hijo necesita, hasta que murieron en un accidente de coche. Se supone que soy un forense de prestigio.
Casi son las once cuando ella llega a casa. Estoy escondido bajo su cama, la oigo ir de un sitio a otro. Cuando llega al cuarto está descalza. Deja caer el short de cuadros y la blusa sobre el suelo. Se sienta sobre la cama, une la planta de los pies, un leve silencio, se reincorpora y desaparece por la puerta. Suena el agua de la ducha, la espero, vuelve a la habitación, me ve sentado sobre su cama. Es interesante que la víctima vea a su verdugo. Antes de que grite salto hacia ella, le cojo del cuello y se lo rompo, es un movimiento limpio silencioso y contundente. Las herramientas quirúrgicas y el ácido hacen el resto. El abuelo contempla la escena orgulloso, complacido. Al cabo de tres horas no queda nada excepto la luz que entra por el balcón.

Un sicópata suele dejar una pista, una firma, como la de mi abuelo que mencioné hace un momento, en mi caso, escojo una prenda, la que más me gusta, en éste caso son una braguitas blancas con una flores deliciosas, escribo una poesía sobre ella, obviamente se trata de una poesía leve (la breve prenda no da para más), pero llena de sensibilidad y delicadeza. La dejo sobre una mesita colonial ¿Exhibicionismo? Por supuesto, hay que dejar una pista, que la creación sea intuida si no puede ser vista, carecería de sentido. El artista por encima de cualquier cosa es un egocéntrico que lo único que le interesa es que se hable de su obra.

Satisfecho estoy apunto de irme cuando la foto de un marco me llama la atención. Una mujer guapísima sonríe. El corazón se me pone a mil por hora. No puede ser me digo una y otra vez, es imposible. Debe tratarse de un parecido increíble. Saco la foto del marco, le doy la vuelta y leo, me mareo, me siento sobre el peso del azar. Acabo de matar a mi hermana. Esta fue la primera vez.

viernes, 24 de abril de 2009

La primera vez (II Parte)


...Allí estaba ella. Hacía varias semanas que iba tras su rastro. Lo tenía todo calculado.
Salía de su trabajo a las diez de la noche e iba caminando hasta su casa. Siempre realizaba el mismo trayecto, siempre se distraía en el mismo escaparate de zapatos. Los zapatos dicen mucho de nosotros, son un libro abierto. A menudo llevaba un híbrido de zapatilla deportiva con zapato de vestir. En otras ocasiones llevaba la típica sandalia brasileña. Es verdad que un par de veces llevó tacones, pero al entrar al portal lo primero que hacía era quitárselos y resoplar de cansancio. Sin duda era una mujer práctica que buscaba la comodidad. Por la ropa no había duda de que era muy sensual, piezas sencillas, escotadas y cortas.

El abuelo me aconsejó que entrara en su casa un par de veces. Y eso hice. Lo que me confirmó mi hipótesis, pocos muebles, cuadros de autor, libros amontonados junto a una lamparita hippie. Había un cierto caos, pero era agradable. El abuelo abrió un par de cajones de su dormitorio cosa que no me gustó y se lo reproché. Él no ya no estaba entre los vivos, creo que debe aprender a controlar sus emociones. Fue un gran sicópata, pero ahora me toca a mi abrir, tocar, sentir, oler, cortar, experimentar, analizar. Me gusta que me dé consejos, pero tampoco quiero imitarle, quiero tener mi propia personalidad.

La segunda vez que entré en su casa me dediqué a oler su ropa interior, mis feromonas se volvieron locas, saltaban sobre el sofá como niños, estaban tan ansiosas como yo de entrar en acción ¡Va va hazlo ya tío! Me decían. Les ordené que volvieran a la nariz y que ni se les ocurriera volver a escaparse. La paciencia y la lentitud son una virtud casi extinguida hoy en día. Todo se tiene que hacer rápido, corriendo y lo verdaderamente interesante es hacer poco pero bien.

Hasta que llegó el gran día, lo supe cuando me levanté, era lunes. Los lunes es el día de las calles vacías. Allí estaba yo, esperándola en su casa, era la tercera vez que me perfumaba con sus paredes. Fue la última vez que pisé su alfombra minimalista. Aunque un descubrimiento de última hora me perturbó, era bailarina.

lunes, 13 de abril de 2009

La primera vez (1ª parte)


No hay que pretender correr, ni impacientarse, el abuelo siempre me lo dice, tranquilo chiquillo ya llegará el momento. Es algo así como la adolescencia, si, me refiero a que tienes la sensación de que nunca tendrás una novia. Ves que tus amigos van haciéndose una novia, en cambio tu te obsesionas con tus inseguridades y autoestima. Sin embargo sabes que llegará un día en que conocerás a alguien que disparará tus hormonas al cielo, serás el tío más feliz del mundo. Pero lo mejor es que no será la única vez que sientas comerte el viento de una caricia, de un sexo.

Con un sicópata pasa lo mismo. Tienes la sensación de que no va a llegar nunca el momento. Pero si llega, y cuando lo hace no hay palabras suficientes para describir lo que siente uno. Se te pone la carne de gallina, la manos te tiemblan, el corazón se vuelve majara, tus pupilas se dilatan, las neuronas se electrocutan, en definitiva, la vida cobra sentido, por fin abuelo ha llegado el momento, él asiste, si es el momento, me dice.

El manual del buen sicópata lo deja bien claro, hay que tener paciencia y esperar que el azar te ponga la miel en los labios. Por qué el azar, la casualidad es nuestra mejor arma, todo tiene un porqué, un motivo, y el azar es la intuición que luego hay que saber armar de coherencia y sentido común.

Y el gran día llegó y yo estaba preparado.

martes, 31 de marzo de 2009

Agradecimiento

Tengo suerte de estar poseído por un sicópata, de no distinguir entre el bien y el mal. Ya me lo decía mi madre, hijo mío cuando seas mayor dedícate a la sicopatía como el abuelo.

Y efectivamente, una noche de invierno, a mis inquietos quince años se me apareció mi abuelo, se me metió dentro, no del culo quiero decir (ese es otro tema que no viene al caso, al menos hoy), si no del cuerpo. Antes me dijo que no tuviera miedo, que él se haría cargo de mi. Y así fue, yo hasta entonces era un cero al revés, a partír de ese momento fui el mejor en todo, el que mejor notas sacaba, el más educado, el más bondadoso, el más atractivo. Vaya que era imposible que se me viera como lo que realmente era.

El abuelo lo tenía todo controladísimo, estudié criminología y medicina, siendo el número uno de mi promoción en ambos casos. Ya sé que se suena a tópico, quiero decir que puede parecer un tópico sacado de cualquier libro que el buen sicópata es un médico o cualquier otra cosa que se le parezca. Pues así es. Un sicópata debe conocer como nadie el cuerpo humano. Pero antes de llegar aquí me pagué los estudios trabajando de carnicero. Aprendí muchísimo, diseccionar bichos es básico para esta profesión, por qué, no nos engañemos, ser sicópata es un oficio, una disciplina artística a la que hay que dedicar todo el tiempo.

Eso no quita que tenga una agradable vida familiar, una esposa guapísima, dos niños que son mi vida. Un buen trabajo y una vida social llena de buenos momentos. todo gracias a mi abuelo. Gracias abuelo, no te olvidaré nunca.

martes, 3 de marzo de 2009


No sé bien por qué, a veces, cuando me cruzo con alguna desconocida la miro, la miro y sonrío, es una sonrisa leve, sin ninguna pretensión, sólo se trata de un deseo incontrolable por decirle, éres preciosa, y en ese momento amarla, no me importa no verla jamás, ni oír su voz, ni saber el color de sus ojos, la quiero, la siento dentro, no necesito nada más.Una vez que ha pasado el instante, dejo de amarla, puede que me siga acordando de ella en el primer minuto, después llega el olvido, el desamor. Por eso si en alguna ocasión un desconocido se te cruza te mira y te sonríe, quien sabe, puedo ser yo que te he querido como a nadie.

martes, 17 de febrero de 2009



Hay mujeres con bigote de hombre
hombres con bigote de mujer
hay mujeres con la pasión de un loco encerrado en un termómetro de mercurio
hay hombres con la pasión de un termómetro encerrados en un loco
ambos géneros pueden masticar los huesos del cielo
o pueden esconderse en un nido putrefacto
ambos pueden compartir las pupilas esqueléticas

Hay mujeres que son capaces de saltar de un trapecio y caer de pie
Hay hombres que son incapaces de caer de pie sobre un trapecio
pero ambos pueden encontrarse a medio camino
narrando los ombligos del mundo
compartiendo un instante de amargura
una sonrisa sin dientes

lunes, 2 de febrero de 2009

No me gusta verte ahí sentada, tú lo sabes, pero te encanta hacerme enfadar. Mira que te lo digo, aquí hay mucha corriente, te puedes costipar. Pero tú a lo tuyo, te fumas el cigarro y te lanzas al vacío. Entonces salgo corriendo a buscarte, pero cuando llego abajo no estás, te has ido. Eres más rápida que yo y eso que pillo el ascensor, pero claro, son doce pisos.

Luego no sé nada de ti, te busco, le pregunto al librero, a la vecina que lo sabe todo, al pintor que lleva tres días haciendo que pinta y a unos cuantos transeúntes que justo pasan por aquí. Pero nadie sabe contestarme. Nunca quisiste decirme donde vives ni tú número de móvil, nada de nada, simplemente llegas al anochecer, llamas al portero automático y me dices que me quieres en voz baja. Te abro la puerta, que le voy hacer, no tengo más remedio por qué el corazón me da un vuelco tan grande que sería capaz de escribirle un poema de amor a Bush.

Mientras te espero hago un taller intensivo de besos y cuando al fin llegas, sonríes inclinando un poquito la cabeza, encogiendo los hombros, bajando un pelín la mirada. Me quedo atontado, mirándote, sabiendo que no tenemos futuro, preguntándome como te lo montas para que la gravedad no te afecte. Hoy te prometo que me quedaré para ver como llegas hasta el final.


Follamos como si fuera la primera vez, follamos sobre la hipótesis de que pueda ser la última, me siento ella sintiéndome yo. Acabamos, dormimos un poco. Cuando me despierto ella no está, siempre es así, se cumple el mismo guión. Salgo a la terraza y allí está sentada en el borde, enfrentándose al vacío, al asfalto que la espera con una pancarta línea blanca.

Le digo que no me gusta verla ahí sentada, es peligroso, te juegas la vida por nada. Soplas tres círculos de humo, si, te han quedado muy bien, te gusta hacerme enfadar. Te acabas el cigarro, pones el culo de puntillas, dices adiós con los dedos y te lanzas al vacío. Esta vez me quedo, me asomo para verte caer, para adivinar como eludes la gravedad, pero por algún motivo inexplicable no la eludes y caes al asfalto.

sábado, 24 de enero de 2009


El médico me ha dicho que me quedan unos cincuenta años de vida. He quedado aterrorizado, estupefacto, sinceramente, me faltó el aire. Esa misma noche he bebido más de la cuenta, despertándome en casa de una mujer francesa, qué domina el francés con un desparpajo sublime. Me confiesa, mientras me chupa la conciencia colectiva, que es ninfómana y que le excita especialmente la constitución americana . Eso es terrible le digo, y le confieso que me quedan cincuenta años de vida, me pongo a llorar como un niño, y ella me consuela.

Tres días después, nos levantamos de la cama y salimos a comer, invita su marido, que nos espera en la entrada del restaurante. Es un tipo simpático, en los postres me pregunta si quiero hacerlo también con él, al principio dudo, tampoco tengo nada que perder, me estoy muriendo, así sabré que es hacerlo con un tío. Volvemos al dúplex de antes, nos metemos en la cama, ella, en cambio, se sienta en una silla y se queda mirando, abre las piernas, se remanga la lengua, se suelta el pelo, le digo que joder, que con una tía francesa ahí sentada tocándose el big ban apenas puedo concentrarme, entonces ella no se lo piensa dos veces y se mete con nosotros, diciéndonos que su número favorito es el tres. Su marido empieza a recitarle la constitución americana en voz alta y ella gime, gime como una bestia desesperada ¡Más, dice, quiero más! Por la cuenta que me trae, recojo los trastos y me voy.

Deambulo sin un rumbo fijo, a estribor un bar de colores jamaicanos me convence. Entro y pido una aspirina con alcohol. Y Otra vez borracho, como de costumbre, me desahogo con el camarero, le digo que me muero, que me quedan cincuenta años, el camarero me pone la mano en el hombro, lo siento mucho, me dice, que enfermedad tienes, me pregunta¡ Hostia! Pues ahora que lo dices no lo sé, reflexiono sorprendido, no te preocupes dice el camarero, a mi también deben quedarme unos cincuenta años, anda, invita la casa.

viernes, 16 de enero de 2009


En uno de mis tantos viajes a la luna comparto asiento con un científico alemán. No sé quien rompió el hielo, si sé que todo empezó como casi todas las conversaciones de este mundo, hablando del tiempo. Que si el tiempo es curvo y que la gravedad ha hecho subir las temperaturas una barbaridad. Que si se espera una borrasca de meteoritos. De tanto en tanto la azafata nos interrumpe para ofrecernos un menú de emergencia en caso de colisión. El científico intrigado por la sonrisa de oreja a oreja de la azafata le pregunta que como puede sonreír sin parar durante todo el viaje. La azafata sorprendida por la pregunta se pone a llorar por qué se acaba de acordar que es un robot y que puede reírse todo el santo día sin pestañear. El científico dándose cuenta de su metedura de pata le pide mil perdones, y para compensarla, promete llevarla al laboratorio de cerebros artificiales. Yo le digo que también soy un robot y que mi cometido es distraer a los científicos híbridos que trabajan en el espacio interestelar. El científico se me queda mirando, como diciendo que coño dice éste gilipollas. Yo no soy ningún semi robot o semi hombre, que vale que si que soy hermafrodita, pero que esa es otra cuestión me dice. Le digo que tranquilo que es una broma que soy monologuista.
Durante un rato no decimos nada, de vez en cuando aparece la azafata, como no, con una sonrisa de punta a punta. Hasta que al final el científico me pregunta qué tipos de monos estudio. Me quedo perplejo, no sé si seguirle la corriente o aclararle mi oficio. Llamo a la azafata y le pregunto a que se dedica un monologuista, el científico y la azafata se cruzan las córneas, ella medio dudando medio sonriendo dice que a estudiar los monos. Si claro digo, a estudiar los monos.
No hay duda el científico también es un robot , me equivoqué al pensar que era mitad mitad.

Volvemos a no decir ni pio durante otro rato, el suficiente para aterrizar en alguna parte de la luna y decirnos adiós sin demasiada pasión. Menos mal que la azafata, muy educada, me dice que me vaya bien con los monos.

Esta noche tengo una actuación en el centro de la capital lunar, en un bar para robots e híbridos, el local se llama Asimov y es muy conocido en toda la galaxia por las fiestas que organiza a famosos astronautas. Para hacer tiempo hasta la noche paso la tarde con una híbrida cedida por Asimov, y es que éste local tiene fama de cuidar al máximo a sus colaboradores cosa que confirmo sin fisuras, la híbrida está de miedo, pero lo que más me atrae de ella, lo que más me excita es su mente, su inteligencia, es una híbrida con una capacidad intelectual infinita. Enseguida ella se da cuenta de que no busco sexo, cosa que me agradece, y entablamos una apasionante conversación sobre la relación entre el sistema límbico y la corteza frontal. Así nos pasamos toda la tarde hasta que llega la hora salir pitando al Asimov. Ella me acompaña quiere verme.

Llegamos bien al local, a pesar de la borrasca de meteoritos, un chico muy amable me acompaña a mi camerino, me cambio, repaso el texto, me relajo, cago meo y salgo al escenario. En una de las mesas veo al científico alemán y a la azafata muy acaramelados, los dos me saludan muy discretamente. Creo que si conocen el ofico de un monologuista, seguramente me gastaban una broma. En fin, yo a lo mío, vamos allá:"Hay una cosa que nunca entendí, por qué diablos cada vez que tenemos que atravesar un suelo recién fregado lo hacemos de puntillas, la verdad no lo entiendo, si la vamos a joder igualmente........."

miércoles, 7 de enero de 2009

La evolución de la humanidad no es más que un cúmulo de casualidades, o peor aún, de accidentes, es decir, es una entropía que significa más o menos una falta de orden, un cierto caos sin apenas sentido.Ya es sabido que la selección natural es la adaptación animal a un entorno determinado gracias a una serie de mutaciones aleatorias. Por poner un ejemplo para que nos hagamos una idea. Supongamos que un individuo nace con una mutación, imaginemos que esa mutación son unas uñas muy particulares, pero que gracias a ellas tiene una gran facilidad para subirse a los árboles. Sigamos imaginando que éste individuo forma parte de un grupo de nómadas que son perseguidos por unos terribles depredadores que los están exterminando. Nuestro protagonista se da cuenta que puede subirse a los árboles con extrema facilidad gracias a sus uñas, lo que le salva continuamente de los ataques de sus enemigos. Mientras que sus compañeros van muriendo poco a poco.

Imaginemos que este grupo de nómadas son esencialmente una sociedad polígama por lo que nuestro protagonista tiene abundante descendencia. Y que parte de esa descendencia nace con la mutación particular de las uñas. Los que no han nacido con ese cambio genético mueren al cabo del poco tiempo devorados por los temibles depredadores, en cambio, los otros sobreviven subiéndose a los árboles.

Pasadas unas cuantas generaciones todos tendrán las nuevas uñas, y que, gracias a un accidente genético se adaptarán mejor al medio.Pues bien, yo nací con una mutación genética que me facilita las cosas para adaptarme a todos los bares por los que paso. Ya pueden darme todo el alcohol del mundo que no hay manera de matarme, bueno, es cierto que tengo el hígado un poco inflamado, pero nada más. Bebo y bebo gastándome hasta el último céntimo de la nómina de mi mujer.

Cuando llego a casa de madrugada cansado de beber, por qué éste es un oficio muy duro al que hay que dedicar muchas horas, despierto a mi mujer para darle un beso y un par de hematomas, un día de estos la echaré de su casa.
Ella siempre me reprocha lo mismo, que si la bebida que si el trabajo que si no sé qué. Yo no tengo la culpa de tener una alteración genética que me hace inmune a la bebida, que más quiere, encima que estoy con ella.

Sinceramente, si la aguanto es por la descendencia, quiero tener hijos con mi gen mutado, para que sean fuertes en este mundo de mierda, y que perpetúen una nueva especie que hará de los bares un lugar de peregrinación santa, como debe ser.

sábado, 3 de enero de 2009


Cruza las piernas, le rondo los muslos, su camiseta de tirantes, el camarero qué me pregunta, qué voy a querer le digo, quiero ser la cerveza que moje sus labios.

Deseo cumplido, me convierto en una voll damm, fría, amarga, con una ligera espuma. Su mano me alza, me inclina, me arroja en la copa, la miro, la deseo, bésame antes de que pierda el gas, sus labios, su camiseta escotada, su piel morena, sus senos que caminan de puntillas. Estoy impaciente, impaciente por sentir sus labios, su lengua, su todo.

Estoy apunto de acariciarla, veo como me acerco, como escalo entre el aire el sentido de la metamorfosis. Pero alguna cosa pasa, me quedo a un milímetro de su todo, de repente me deja sobre la mesa, alguien llega, la saluda, la besa, ríen, se sientan, ella le presta su copa, él acepta sediento, se la lleva a los labios.