viernes, 11 de julio de 2008


Cuando me muera quiero que me quemen. Y qué tiren mis cenizas sobre el tejado del club conchi. Es ahí donde he pasado los mejores años de mi vida. Ya he quedado con conchi para cuando suceda lo inevitable, ella se encargará de llamar a mis buenos amigos y de dispersar las cenizas sobre el tejado.Los amigos son pocos, la misma conchi, que tan bien me ha tratado en los buenos y malos momentos. Julio, mi camello de toda la vida, un tío legal. Vanesa, la tía que ostenta el récord guinnes de mamadas, no hay una boca igual en todo el barrio. Pedrito, él me enseñó qué el culo ofrece mil posibilidades. Y por último, el abuelo Matías, mi maestro, él me enseñó a beber, a robar, a no trabajar y a vivir del cuento, en definitiva mi guía espiritual.

He preparado un discurso, breve, lo leerá conchi que para eso tiene estudios. Respecto a la herencia, se lo dejo todo al convento de las monjas sufridoras de san Patricia, ellas supieron escucharme y darme cobijo en sus camas, ellas me dieron amor, comprensión, y yo, les dí la oportunidad de ver a Dios de cerca, ellas sólo tenían que hacer una cosa, separar las piernas y rezar, yo hacía el resto. Bueno me voy a ver al notario, por una vez voy hacer las cosas dentro de la legalidad, no vaya a ser que el estado se quede con lo que en que su día fue suyo y que por circunstancias diversas pasó a ser mío.

4 comentarios:

Airuna dijo...

Muy agudo. Me gustan tus asociaciones de ideas, y tambien cómo suena tu prosa. Me he leído esta entrada y la del cementerio. Me han gustado mucho las dos.
Un beso,
Airu

letras de arena dijo...

Está muy bien esta declaración testamento. Lo único que te diría es que el texto podría acabar en:"lo que un día fue suyo", no pondría las útimas palabras. Es una sugerencia.
Un abrazo.

Buddy Silverton dijo...

¡Que brillante estás últimamente!

Anónimo dijo...

siempre quise ser monja, ya desde pequeñita, ahora entiendo porque mis padres me lo impidieron...

lo unico que queria era ver a dios aunque mi madre me dijera que lo veria de todas formas, aunque no fuera en un convento