miércoles, 7 de mayo de 2008



La evolución de la humanidad no es nada más que un cúmulo de casualidades, o peor aun, de accidentes, es decir, es una entropía que significa más o menos una falta de orden, un cierto caos sin apenas sentido.
Ya es sabido que la selección natural no es nada más que la adaptación animal a un entorno determinado gracias a una serie de mutaciones aleatorias. Por poner un ejemplo para que nos hagamos una idea. Supongamos que un individuo nace con una mutación, imaginemos que esa mutación son unas uñas muy particulares, pero que gracias a ellas tiene una gran facilidad para subirse a los árboles. Sigamos imaginando que este individuo forma parte de un grupo de nómadas que son perseguidos por unos terribles depredadores que los están exterminando.

Nuestro protagonista se da cuenta que puede subirse a los árboles con extrema facilidad gracias a sus uñas, lo que le salva continuamente de sus enemigos, por lo que sobrevive a todos los ataques. Mientras que sus compañeros van muriendo poco a poco. Imaginemos que este grupo de nómadas son esencialmente una sociedad polígama por lo que nuestro protagonista tiene abundante descendencia. Y que parte de esa descendencia nace con la mutación particular de las uñas. Los que no han nacido con ese cambio genético mueren al cabo del poco tiempo devorados por los temibles depredadores, en cambio, los otros sobreviven subiéndose a los árboles. Pasadas unas cuantas generaciones todos tendrán las nuevas uñas, y que, gracias a un accidente genético se adaptarán mejor al medio.

Pues bien, yo nací con una mutación genética que me facilita las cosas para adaptarme a todos los bares por los que paso. Ya pueden darme todo el alcohol del mundo que no hay manera de matarme, bueno, es cierto que tengo el hígado un poco inflamado, pero nada más, bebo y bebo gastándome hasta el último céntimo de la nómina de mi mujer. Cuando llego a casa de madrugada cansado de beber, por qué éste es un oficio muy duro al que hay que dedicar muchas horas, despierto a mi mujer para darle un beso y un par de hematomas y para decirle que estoy harto de aguantarla, que un día de estos la echaré de su casa. Ella siempre me reprocha lo mismo, que si la bebida que si el trabajo que si no sé qué. Yo no tengo la culpa de tener una alteración genética que me hace inmune a la bebida, ¡Qué más quiere, encima qué estoy con ella!.
Sinceramente si la aguanto es por la descendencia, quiero tener hijos con mi gen mutado, para que sean fuertes en este mundo de mierda, y que, cómo seguramente sobrevivirán al resto sirva para que perpetúen una nueva especie que hará de los bares un lugar de peregrinación santa, como debe ser.

2 comentarios:

Buddy Silverton dijo...

Está reescrito y se nota. Ahora me gusta.

Por cierto, ¿no podrías cambiarle el nombre al blog?
Por el google me ha sido imposible localizar tu blog por ese nombre.Pero...
1) Me he encontrado con un artículo de Pedro Duque con ese mismo nombre.
2)Me he encontrado con uno que tiene un blog titulado "Diario de un astronauta".
3)Otro blog, titulado "vadik: poemas, escritos y canciones del astronauta"
4)Otro blog más titulado: "Las tribulaciones de un astronauta musulman"...

¿Y si buscas un seudonimo? En lugar de astronauta, cosmonauta que es algo menos conocido.

Buddy Silverton dijo...

Perdón, quise decir sinónimo y no seudónimo.