domingo, 18 de mayo de 2008


He cenado un plato lunar de primero, de segundo caviar hawaiano con gambas de alta montaña. Y de postre, constelación de cassiopea con muelas de la ex del maitre. Le pedí la cuenta al camarero, y ante mi sorpresa, me dijo que invitaba el hijo secreto del chef, pedí una explicación inmediatamente, el camarero me llevó hasta el propietario. Al cuál expuse abiertamente mi queja. Él, sosegado como una flor a punto de tener gemelos, me dijo que lo sentía, pero que cuando el hijo secreto del chef invita no se puede hacer nada, si quiere puede pedir el libro de reencarnaciones.

Me fui indignadísimo, estaba tan furioso que me tiré desde un puente, y tanta es mi mala suerte, que una sirena me salvó la vida. Me acercó hasta la orilla. Me contó que estaba de paso, que iba a ver a su madre que estaba muy malita. Al final acabamos haciendo el amor bajo el puente reciclado como vivienda efímera. Fue tan intenso tan apasionado que nos enamoramos, y decidimos que tenemos que ir juntos a ver su madre.

Su madre se está muriendo, puede que le queden diez años, a lo sumo quince. El médico ha sido muy claro, nos ha dicho que necesita los cuidados de un gigoló y nos recomienda siete, uno para cada noche de la semana. Nos dice que no nos preocupemos que la seguridad social corre con los gastos. Aliviados por tan buenas noticias nos separamos, es lo mejor, han sido demasiadas horas juntos.

Vuelvo a la ciudad, se hace de noche, tengo hambre, voy a cenar al mismo sitio de ayer, aprovecho que mi padre es el chef, pero es un secreto no lo sabe casi nadie.

5 comentarios:

Buddy Silverton dijo...

¿...SIN delirium?

Buddy Silverton dijo...

No obstante el texto es imaginativo y me gusta.

Buddy Silverton dijo...

fSí, de nuevo soy yo. Es para que no se sienta tan s o l o.
Y también para recordarle la existencia de otros blogs que también requieren su colaboración.

cristina dijo...

hoy cai no se como a tu blog....me cai...me rescatas como fuiste rescatado por la sirena ?
Lectora
San Francisco

jazzsindelirium dijo...

te puedo rescatar cristina, pero si no salimos de esta prométeme que serás una sirena