viernes, 26 de diciembre de 2008


Soy muy amoroso, tanto que me han dejado. Con qué no soy capaz de dar el último paso desde un puente he pedido auxilio en un bar oxidado de putas y camellos.
Bebo como loco. Me consumo poco a poco a la velocidad de la luz, vomito sin parar, hasta que un pakistaní me pregunta si soy aquél intelectual de la tele, estoy tan borracho que le digo que si. Casi me mata a hostias, me dice que no vuelva hablar mal de su pueblo. Le suplico que acabe conmigo, que su pueblo es una mierda, que son unos jodidos extremistas. Por desgracia un obispo atrapado entre las tetas más redondas de este mundo sale en mi ayuda. Le digo al cura que no me salve, que no creo en Dios, que la virgen maría era la más guarra de palestina y que el papa éste alemán es un nazi que tiene una aventura con el que se cargó las torres gemelas. La estrategia resulta del todo inútil, el obispo ni se inmuta, me pilla por la cintura, me mete en su coche y me lleva a su casa, que está junto a la catedral. Y poco más recuerdo por qué me quedo frito durante dos días.

Me despierto con el culo endolorido, muy endolorido, apenas puedo mear, el obispo me dice que tiene una misa que vuelve en una hora, me llama la atención que me encierre con llave, es decir, que no tengo forma de escapar. Debe ser un tío muy culto por qué tiene montones de libros con títulos rarísimos. Me quedo con uno que se llama "sicología del monaguillo". Pasa una hora, pasan dos, tres, casi cuatro y me acabo el libro, ahora ya sé por qué todos los monaguillos son chicos y no chicas.

Por fin oigo la puerta, llega el obispo acompañado de un monseñor, un imán y un rabino, se me quedan mirando dulcemente, sacan unas botellas de vino y bebemos sin parar. Empiezan a tocarme, a darme besos, a acariciarme, a arañarme, uno se masturba, otro mira y dos me atan. Creo que se han confundido yo no soy monaguillo, me insultan, me pegan, me violan, ahora adivino por qué tenía el culo endolorido.

Quien me iba a decir que mi culo uniría lo que antes nada ni nadie pudo unir. Creo que me estoy emocionando.

martes, 16 de diciembre de 2008



He pedido una subvención de truchas
a cambio he prometido coserme la hormonas con chinchetas
la funcionaria
muy amablemente ha prometido una respuesta interminable
y que no me desanime que las ollas a presión están de rebajas
al volver a casa
paso por el cementerio
para visitar al primo
hola como estás
la abuela dice que tengas cuidado
que anda mucho muerto suelto
y que no tardes en volver
que hace dos años que tienes las lentejas con chorizo sobre la mesa
los cementerios me alegran hay tanta vida en ellos
será por eso que la abuela también se fue a vivir a uno que está en la montaña
ella sobre todo buscaba tranquilidad
si primo ya lo sé
la abuela también me lo dice que venga con vosotros
pero antes quiero esperar
no sea que me otorguen la subvención.

martes, 9 de diciembre de 2008


Me tocas y me mojo, te abres, me cierro entre tus ingles, discurro por tus pechos sagrado pecado, me chupas los dedos, te lamo los susurros, tus manos intuyen mis nalgas, mi boca en la tuya, la tuya en la mía, intercambiamos salivas, sonrisas que se desprenden morbosas, la almohada se pierde entre los pies, las sábanas se masturban, la brisa entra y se sienta a curiosear, me abrazas, me hincas las uñas, ato mi pierna en la tuya, un instante de silencio, miradas, pasión, oigo una llamada de socorro, pongo la sirena, bajo a buscarla, lentamente, sin prisas, te huelo entera, la tez morena, llego, la auxilio, la sirena calla, estoy en el centro del universo, expandiéndose sobre mis labios, se corre en mi lengua, se pone encima, sube hasta mi, atrapo la cintura, la penetro, el universo es mío, ¡no!, dice ella, ¡es mío!, discutimos, sudamos, nos adoramos, follamos, rezamos un sexo nuestro que estás en los cielos, jaleamos arriba y abajo, creemos en Dios, nos corremos, amén.

miércoles, 3 de diciembre de 2008


Como conté anteriormente, Clara la chupa que da gusto, no sé qué técnica utiliza, ni donde aprendió. Bueno si, quizás utiliza el método Stanislavski, pero creo que es una autodidacta como picasso. Y digo lo del método por qué ella me cuenta que fue actriz, que hubo un tiempo que fue famosa, que le regalaban flores a reventar y que no le interesaban los galanes ni los actores principales, si no, los secundarios, dice que eran los mejores amantes, no veas como follaban los tíos me dice entre risitas y algo colorada.

Está claro que el mundo de la farándula le ha contagiado de ese aire progre y desinhibido. Lo que no entiendo es como ha acabado aquí, me dice que la vida de un actor es muy complicada e imprevisible, puedes trabajar sin parar, hasta el agotamiento, y al poco, morirte de hambre en el más absoluto olvido. Me cuenta que llega un día en que el teléfono deja de sonar, si vale, te presentas a un montón de cásting pero nadie te toma en serio, ya no eres la chica atractiva de veintitantos años.

La miro detenidamente, es imperdonable que un artista como yo no se dé cuenta a estas alturas de que sigue siendo una mujer muy atractiva. Con la espontaneidad del genio que soy le digo si quiere ser mi musa, que la pintaré de todas las maneras, que la recorreré con mi pincel hasta extraer sus más profundos secretos, ella se ríe, me dice que vale, pero con una condición le digo, que deje de ir mimándole la polla a esta panda de locos, ella asiente, ten en cuenta que te harás famosa, a partir de hoy eres la musa de Picasso.

lunes, 24 de noviembre de 2008


Soy Picasso. En el siquiátrico me dicen que me olvide, que me tome la medicación y calle. Ya sé que las malas lenguas cuentan que era un arrogante, y que cuando visitaba los estudios de sus amigos, éstos escondían los lienzos para evitar el plagio. O que, en su etapa de trabajar con los tonos azules lo hacía por qué en ese momento era el pigmento más barato. Me importa un pito que tratara a las mujeres como simples objetos de creación, que las usara y tirara como un tampax, exceptuando unas pocas que supieron marginar las emociones y aprovechar las circunstancias.

Tengo un amigo que me ha regalado un telescopio, dice que para mirarme el cerebro de cerca, que no puede ser que siga con al misma obsesión, pero a la vez, admite que cada día que pasa me parezco más a él. Mi amigo se equivoca, agradezco su sinceridad e intención, pero yo no me parezco a Picasso, soy Picasso. Vale de acuerdo, no pinto como él, de momento, pero todo llegará. Esta mañana le he enseñado el estudio a mi amigo. Está en el pabellón seis, mi médico me ha montado un estudio, es un tipo genial, cree en mi. Cuando le cuento que soy la reencarnación de Picasso él asiste diciéndome "claro que si muchacho, pero no te olvides tomar las pastillas".

Hay una enfermera, es algo mayor, pero es la mejor chupándola, pero esta es otra cuestión que no viene al caso, como decía, Clara, que así se llama, me cuenta que ha leído en Internet que Picasso no tenía ni idea de dibujar, pero que era un genio jugando con los colores y las ideas, sin olvidar algo de que entonces no existía, al menos, como concepto, el marketing. Tenía a su servicio a las personas adecuadas, marchantes, mecenas. Todo un tinglado montado para glorificarle. yo ya le digo a clara que no se fíe de Internet, que dice muchas mentiras, y qué prometo invitarla a todas las inaguraciones y fiestas cuando el mundo entero sepa que Picasso a vuelto. Clara asiste sonriente mientras me da la medicación.

martes, 18 de noviembre de 2008


Tengo un submarino volador
se alimenta con de tres gotas de jazz
y es capaz de volar de un instante
a un lamento
y de un lamento
a las piernas más largas de este mundo

soy marinero de chupitos botánicos
y cuando aterrizo en la barra de un bar
atraco en el jardín de una negra californiana
que me recita la constitución americana
yo hago lo que puedo
es decir
dibujarle asteroides asimétricos
indagar sus nalgas contra la pared
expandirle la vía láctea
hasta que ya no puedo más
y me muera de sueño al revés

tengo un submarino volador
con una negra que toca el saxo
una negra con alas de ángel
que me absorbe en un santiamén
como un agujero negro

yo me dejo
que remedio
soy humano
como mi submarino volador

jueves, 13 de noviembre de 2008



Si las bacterias son besos, estoy gravemente infectado, me las imagino armándose en mi lengua, impacientes por entrar en acción, al principio solo son colecciones desordenadas que guardaba en algún apartado lugar de la garganta, pero ahora, se han convertido en inmensas multinacionales inquietas, valientes, agresivas.Puedo notar como me hacen cosquillas cada vez que un beso les abre camino, las imagino caminar en fila india, orgullosas, con sus armaduras plateadas, listas para cumplir las órdenes. La expectativa de una herida amorosa son su mayor felicidad.

Es extraño, cuando beso, se refuerzan pareciendo inocuas casi invisibles si no fuera por ese agradable cosquilleo que las delata, pero si los besos desaparecen atacan, te arrancan el corazón haciendo palanca con una cicatriz mal cerrada. Y encima se multiplican, son autosuficientes, me rodean, mis glóbulos se rinden, tiran las espadas y los escudos, y entonces, la fiebre me achicharra la piel obligándome a desaparecer bajo las contraindicaciones de un médico con acento de medio loco, que no hace más que recetarme pastillas con sabor a reestructuración química. Antes tomaba antibióticos pero mis bacterias, mis amadas bacterias se descojonaban con ellas.

No soy demasiado optimista, admito que he barajado la posibilidad de visitar una medium para que se ponga en contacto con mis bacterias, pero creo que la idea es descabellada. El médico dice que la solución es clara, dar con un beso prolongado, como si fuera tan fácil, tan sencillo ir a cualquier local de deseos flotantes con una pizca de música brasileña, presentarme a la primera morenaza y explicarle que necesito su beso prolongado para acabar con las bacterias, pero que sin embargo, al acabar con las bacterias estoy renovando a la vez los recursos de éstas con el nuevo beso. Menudo lío, qué pensaría la pobre chica de mi, que me he escapado de un siquiátrico en reformas, que los tíos ya no saben que coño hacer para ligar, o por qué no (tengo derecho a soñar), se moriría de risa y me contará lo original que le parezco, tanto que me atraparía la cabeza entre sus manos y sus labios.

Otra posibilidad, consiste en alquilar los servicio de una enfermera de carretera, por que nos nos engañemos, yo lo que necesito es una enfermera no un idilio. Y eso hago, recorrer las carreteras donde las enfermeras se prestan a setenciar un tratamiento corto pero intenso, pero hay un problema, los precios son carísimos, por un beso largo te piden una hipoteca a cuarenta años, no estoy dispuesto a pasar por ahí, prefiero que las bacterias me conviertan en estiércol, aunque sé que no lo harán, por qué si no se les acaba el chollo.

Desesperado vuelvo al médico, sabiendo que su discurso me sonará a una factura pintada de palabras redundantes. Y le insisto en que un beso prolongado debe darse por amor a mis bacterias y no como remedio a una infección casi incurable. Entonces el médico en un acto que no llego descifrar (nunca he sido bueno con los jeroglíficos) se sienta sobre mis piernas, me dice relájate, déjate llevar. Y me dejo llevar en un beso largo, profundo, sinónimo de una nueva experiencia, sé que enamorarme de un médico más loco que yo no es la mejor opción pero me lo han pedido mis dulces bacterias, y yo, con tal de hacerlas felices hago lo que sea.

domingo, 9 de noviembre de 2008


Hay una baba enajenada en el lienzo, mis células son la boca pasmada. La mantequilla quema un discurso que sabe a cuba. Veo al papa en la tele beatificar una fotocopiadora. No puede ser cierto, estoy delirando, vuelvo a mirar. Ella se ríe, nos intuímos, asombrados, apasionados, casi locos.

Un óleo me susurra en el oido que la pinte tal como es, la tela llueve en mis manos un verso partido, salpico la pared de frases anónimas, la vida sin ti es lo mejor que tengo, ella posa, se exhibe con un toque de rojo. El pincel define, puedo acabar untado en una tostada, ella se arrasca, se moja los labios, bosteza un gesto pictórico. Azul oscuro, otra vez rojo intenso, un poco de negro, algún otro color básico, sus manos, ella asiente, se parece a la presentadora de la tele.

El estudio te hiela, no hay estufas, solamente una manta de cuadros, una cafetera, un montón de sexos y algo de cucarachas. Falta más azul, son tan grandes tus ojos que sacarían el primer premio en un concurso de ópticas. Estoy ebrio, hoy no bebo, bueno, un poquito, no se lo cree, cambia la pose, no te muevas, quédate así, de verdad, hoy no bebo. Mentira, beberé hasta percibir el abismo, hasta que un día puedas vender todos los cuadros sin mi permiso, hasta que un sueño se grabe en tu cintura.

martes, 4 de noviembre de 2008


Robo misas
entro en las sacristías
a media noche
sigilosamente
de puntillas
como una bailarina clásica
como nureyev cuando marcaba paquete
entre salto y salto
si tengo tiempo
al salir
rezo un sexo nuestro que estás en los cielos
me relaja

por la mañana temprano
vendo las misas
a un obispo gordo
de mirada dulce e inquietante
guardo las distancias
por si acaso me ve como a un niño
paga bien
es lo que importa
no sé que hace con las misas
tampoco me importa
yo simplemente soy un vulgar ladrón
que trafica con la fe
como él

domingo, 12 de octubre de 2008


No tengo remedio
me juego todo el sueldo de un mes por un par de tetas
Intento que sean nórdicas
me gustan muy blancas y con pecas
cuando juego con ellas
cierro los ojos
mientras mis labios se deslizan muy abajo
casi hasta el fin del mundo
casi hasta el fin del meteorito

Es el momento de dejar salir mi lengua
siempre escondida tras los esmaltes pulidos de cientos de bares
y toma la iniciativa
se vuelve como loca
corretea de un lado a otro frena acelera para
respira tropieza y gime hasta la saciedad
ella blanca como la nata de pastel
en un giro inesperado
pero intuido
sube a mi y seduce un gesto impenetrable

Evito la frustración
refugiándome en sus nalgas
que suben y bajan hirviendo en mi piel
me araña los hombros
una gota de felicidad
tengo los músculos paralizados
el pulso en andrómeda
me tiemblan los recuerdos
sus pupilas dilatadas
el acelerador de partículas es insignificante a su lado
me hace cosquillas en el hipotálamo
sus caderas estrechas son toda mi vida la siento tanto que no soy nada más que ella

Llega el momento de volar
de darme un respiro
extiendo las manos, cierro los ojos
tengo los pelos de punta
Intercambiamos sudores
me como su aliento
la luz de su meteorito su boca

Pero todo llega a su fin
la desinflo
le paso un trapo
descubro un poro por donde pierde aire
la guardo en la caja y la llevo a la tienda a ver si me la descambian

martes, 7 de octubre de 2008



Bucle de despropósitos amorosos
- Antonio
- Queee
-¿Tú me quieres?-
-Si claro que te quiero
- ¿Y por qué me quieres?
- Pues... pues...por qué eres muy guapa, muy paciente...anda violeta vamos a dormir que es tarde.
- Antonio
- Queeeee
- ¿Hasta cuánto me quieres?
- Mucho te quiero mucho
- ¿Cómo al principio?
- Siiiii como al principio cariño.

Pasan unos diez minutos, puede que un poco más.

- Antonio
- Mmmmmmm
- ¡Antonio!
- Mmmmm queeeeee
- ¿Te gusto cómo soy?
- ¡Cariño es muy tarde! Duerme un poco
- ¡Necesito saber si te gusto!
- Siii cariño me gustas mucho
- Y por qué te gusto ¿Me encuentras interesante todavía?
- Mmmmmm si mucho
- Antonio
- Mmmmmm
- ¿Qué es lo que más te gusta de mi cuerpo?
- Ya lo sabes cariño
- ¡Dímelo anda!
- Tús tetas
- ¿Y por qué te gustan?
- Mmmmm
- ¡Antonio!
- ¡Queeeee!
- ¡Qué por qué te gustan!
- Por qué son redonditas y no te caen, vaaa cariño duérmete
- Antonio
- Mmmmmmm
- ¿y mi culo? Nunca me has dicho que te guste mi culo
- cariño tienes un culo muy bonito
- me lo dices para que me quede contenta y te deje dormir
- mmmmm...de verdad es muy bonito
- Antonio
- Mmmmmm
- ¿Por qué me mientes?
- Mmmmmm...anda duérmete cariño.

Vuelven a pasar diez minutos, puede que un poco más.

- Antonio....¿Antonio?¡Antoniooooo!
- Mmmmmmm
- ¿Me cuentas mentiras?
- Noooooooo
- Entonces no me digas que tengo el culo bonito, sabes que no es verdad
- Cariño a mi me gusta
- Oye Antonio
- Mmmmmmmm
- ¿Me mientes mucho?
- ¡Qué te voy a mentir cariño, no digas tonterías!
- Dime la verdad no me mientas, ¿Alguna vez me has mentido?
- Mmmmmm
- ¡Antonio!
- Siii vale alguna vez, pero son mentidas pequeñitas
- Las mentidas no son pequeñitas ni grandes, las mentiras son todas iguales
- Cariño no saques la cosas de quicio.....vaaa a dormir
- ¿Qué quieres decir con eso, qué soy una histérica?
- Cariño es muy tarde, mañana me espera un día muy duro
- ¡Me estás llamando pesada!
- Noooooo
- ¡Pues dime qué mentiras me has contado!
- nadaaa importante cariño, tonterías
- ¿Tonterías? ¿Para ti las mentiras son tonterías?
- Mmmm.....Es que no tienen importancia
- ¿Qué no tienen importancia? ¿De qué vas Antonio?
- Valeeeee mira el otro día te acuerdas que te dije que iba al gimnasio
- Si
- Pues no fui, me fui con los amigotes a tomar una cerveza, hacía tiempo que no sabía nada de ellos y......
- ¡Éres un cabrón! ¿por qué no me dijiste que te ibas con ellos?
- Ya lo sabes por qué no
- ¡No, no lo sé!
- ¡Por qué no haces otra cosa que controlarme! Yo necesito un poco de libertad, de aire
- ¿de aire dices? Me acabas de decir que te gusto como soy y en cambio te pones a criticarme, no te entiendo Antonio, creo que no me quieres
- ¡Claro que te quiero! Lo único que digo es que...
- ¿Cómo quieres que te crea?Antonio se acerca a ella, le da un beso en la frente
- Anda duerme cariño que está apunto de amanecer
- Antonio quiero el divorcio
- Valeee mañana lo hablamos
- No te rías de mi, te lo digo muy en serio
- ¿A qué viene eso ahora?
- Es que yo también te he mentido, pero ahora que sé que tu también lo has hecho me quedo más tranquila
- ¿Qué quieres decir?
- Si acaso mañana lo hablamos Antonio que estás muerto de sueño
- No no violeta
- ¿Qué no querías dormir?
- ¡Ya no!
- Tengo un amante Antonio
- ¿Queeeee?
- Yo no puedo seguir viviendo con tío al que no le gusta mi culo, que solo piensa en dormir y que me cuenta mentiras.
- ¿Pero qué me estás contando?
- La verdad Antonio la verdadAntonio abre la luz, mira a violeta
- No me mires así Antonio
- Desde cuando violeta
- Un par de meses-
-¡Joder!
- Pasó sin darme cuenta Antonio te lo juro
- Si claro cuando te diste cuenta te estaba follando, pobrecita. Oye que somos mayorcitos...Sabes una cosa violeta
- Qué
- Yo también tengo algo que decirte
- Dime
- También tengo una amante
- ¿Cómo? ¡Eres un cabrón, vete de mi cama, vete!
- Oye no te pongas así
- ¿Y cómo quieres que me ponga?

Violeta se pone a llorar y a gritar como una loca

-¿Pero violeta qué te pasa? Tú también tienes un amante no sé por qué te escandalizas
- Era una broma yo no tengo ningún amante, lo hacía solo para que me valoraras un poco más.
- Yo tampoco violeta
- ¿En qué quedamos?
- Ya sabes que soy muy orgulloso, no podía aceptar de ninguna manera que tu tuvieras un amante y yo no.
- ¿Entonces Antonio, me quieres?
- Mucho Violeta
- Yo también te quiero Antonio, perdóname
- No, perdóname tu a mi, te tengo muy abandonada estos días

Pasan cinco minutos, puede que un poco más, se oyen las palomas en la terraza.
-Antonio
-Queee
-¿tú me quieres?

domingo, 14 de septiembre de 2008


Hay que follarse a muchas mujeres para ser un buen escritor
por eso soy tan mediocre
si al menos follase poco pero bien
pero ni eso
tengo un amigo
que escribe como nadie
que se folla todos los días a su mujer
a la mía
al inspector de hacienda que le puso la multa
al otro inspector de hacienda que se la retiró
a su editora que le dice que si a todo
a la pareja de su hermana
que una vez dijo que nunca se acostaría con un tío
y que ahora se traga sus palabras de 18 cm
a la juez que lo metió en la cárcel
por leerle el padre nuestro a una menor
que por cierto
acabará siendo una gran escritora

Hoy he visto al médico del pito
me ha dicho lo de siempre
que no hay manera de ponerla dura
y mira que se esfuerza
hasta la enfermera colabora
hasta los otros pacientes colaboran
incluso el cura del hospital
ha puesto su granito de arena
que tío más solidario
ha sido el que más lo ha intentado
y después dicen de los curas

estoy tan deprimido
que me ducho con alcohol
y cuando la noche se raya de mentiras
le recito la tabla de multiplicar
al mecánico de la cabeza
que tan amablemente me ha recibido
si no me puedo ganar la vida
ni como escritor
ni como amante
quizá tenga más suerte como loco

martes, 2 de septiembre de 2008

He vendido a mi suegra, no es que fuera una mala mujer, la que era mala requetemala era su hija, es decir mi ex. No había forma de sacármela de encima. Lo había intentado todo, presentarle a los tíos más guapos del barrio, presentarle un justificante médico de mi impotencia, follarme a todas sus amigas, incluida a P. que es la tía más fea que he visto en mi vida, arruinar a su padre en un negocio de insecticidas para osos de peluche. A tal extremo llegué, que monté una granja de sicópatas especializados en novias insoportables pero nada de nada, solo me gané una felicitación de homicidios por haber extinguido una especie muy peligrosa.

Menos mal que tengo un amigo muy sabio y culto que estudió química en un laboratorio de colombia, luego se vino aquí y se montó su propio negocio, le va la mar de bien. Pues me dio una idea genial. -Oye por qué no te vendes a tu suegra, tengo unos socios que necesitan experimentar nuevos medicamentos contra la monotonía-. ¡Si señor! Me abrió los ojos. Y eso hice, les vendí a la suegra y de regalo a la ex (por qué mi ex no hace otra que idolatrar a su madre y allá donde vaya la mami va ella).

El único problema de todo esto es que mi amigo no era tan amigo como yo creía, me refiero a que éste tipo de amigos siempre te acaban por pedir algo a cambio. Un día cuando el sol estaba apunto de perderse de vista sonó el teléfono, era él. -Tienes que hacerme un gran favor, no confío en nadie más- Me dijo. No pude negarme y le hice el favor de hacerme pasar por él muerto, me prometió que sólo estaría fiambre un par de días, pero la cosa se alargó y llevo treinta años bajo tierra, empiezo a pensar que me ha tomado el pelo.

domingo, 3 de agosto de 2008


Se sentó a ver el mar. El mar se aproximó. Por qué lo hizo, que le llevó a ello, no lo entenderé nunca. Elena le preguntó. Él la miró, arrinconó los hombros al cuello y se fue. Elena nunca más volvió a verle, y lo poco supo de él se lo contó un conocido. Yo si que lo vi pero no se lo conté a Elena. Su estado era tan deplorable. Sabía que no podía hacer nada por él. Nadie podía hacer nada por él. Nuestras charlas se alargaban hasta el amanecer. A veces conseguía convencerle para que se quedara a dormir en el barco, por la mañana le preparaba un buen desayuno, lo más completo posible, por qué sabía que poco más iba a comer durante el día.

Solía preguntarme por sus dos hijos, qué hacían, en qué curso estaban. Me confesó que alguna vez se acercó hasta el colegio para verlos jugar a la hora del recreo. Son igualitos a su madre, me contaba con orgullo mientras miraba el horizonte salpicado de luces de pesca. Creo que fue la misma noche que me atreví a preguntarle por qué. Sus ojos se empañaron de luna llena, un silencio aterrador detuvo el mar.
- El desamor estimula mi soledad, así me siento lleno, feliz a mi manera, sé que es muy difícil de comprender, pero no lo puedo evitar. Elena ha sido lo mejor de mi vida. Pero sabía que se trataba de un espejismo, de un efímero instante, sabía que llegaría el desamor. De verdad que intenté luchar contra esto, lo di todo por ella hasta casi la vida. Simplemente no lo puedo evitar-

No dijimos nada, se vino a dormir al barco, por la mañana desayunamos juntos, nos despedimos y me pidió que le diera un beso a Elena. Llegué a casa al mediodía, los niños correteaban de un lado para otro. Elena estaba en la cocina preparando unos deliciosos macarrones. Le di dos besos, el mío y el de él.

martes, 22 de julio de 2008



Toca las inquietudes del último trago, se anestesia el cutis con un saxo.

La calle se esnifa casi sola, el agua desfila victoriosa por una avenida de precipicios. Alguien que camina lo ve bañándose sobre el asfalto, medio vivo medio nada. Tira una moneda. El saxo asiente, desafina.

Una sirena pasa y le salpica una negra con los labios erosionados. La negra le guiña la luna rota. El saxo se calienta se hincha, las hormonas muertas de asco se alborotan, están tan desentrenadas que no saben, dudan. La negra le cuenta una tarifa por capítulos que acaba con el saxo desinflado. La negra insiste, le besa el saxo gratis como anticipo, las hormonas se espabilan y se van de fiesta con la negra, otra vez se hincha para siempre topar con un trago que le devuelve a la realidad.

Y así, sucesivamente, se hincha se deshincha se hincha se deshincha. La negra se entrega al saxo, a su melodía, a su impotencia, lo da todo, el culo, la boca, las manos, el ombligo, la tesis doctoral que nunca acabó, el marido que le prometió amor eterno en el sexo de otra, la paliza de un poli racista, todo lo entrega. El saxo explota, mancha la lluvia, la cicatriz de un chulo.

Las hormonas ya no pueden más, el saxo se calla, el saxo le paga, pero la negra no quiere monedas, pretende un trago que le anestesie el cutis.

viernes, 11 de julio de 2008


Cuando me muera quiero que me quemen. Y qué tiren mis cenizas sobre el tejado del club conchi. Es ahí donde he pasado los mejores años de mi vida. Ya he quedado con conchi para cuando suceda lo inevitable, ella se encargará de llamar a mis buenos amigos y de dispersar las cenizas sobre el tejado.Los amigos son pocos, la misma conchi, que tan bien me ha tratado en los buenos y malos momentos. Julio, mi camello de toda la vida, un tío legal. Vanesa, la tía que ostenta el récord guinnes de mamadas, no hay una boca igual en todo el barrio. Pedrito, él me enseñó qué el culo ofrece mil posibilidades. Y por último, el abuelo Matías, mi maestro, él me enseñó a beber, a robar, a no trabajar y a vivir del cuento, en definitiva mi guía espiritual.

He preparado un discurso, breve, lo leerá conchi que para eso tiene estudios. Respecto a la herencia, se lo dejo todo al convento de las monjas sufridoras de san Patricia, ellas supieron escucharme y darme cobijo en sus camas, ellas me dieron amor, comprensión, y yo, les dí la oportunidad de ver a Dios de cerca, ellas sólo tenían que hacer una cosa, separar las piernas y rezar, yo hacía el resto. Bueno me voy a ver al notario, por una vez voy hacer las cosas dentro de la legalidad, no vaya a ser que el estado se quede con lo que en que su día fue suyo y que por circunstancias diversas pasó a ser mío.

domingo, 29 de junio de 2008


Tengo un amigo que acaba de salir del siquiátrico. Lo hemos celebrado con su funeral. Ayer decidió tirarse desde el primer piso, justo donde la enfermeras tienen las duchas. Se tiró tres veces hasta conseguir su objetivo. La primera vez solamente se rompió un brazo, la segunda vez la cosa ya fue más grave, cayó de cabeza con el consiguiente porrazo en la frente. Testigos de los que no me fío demasiado, dicen haber visto el cerebelo desparramado, incluso alguno más atrevido, ha dicho ver el córtex frontal flirteando con unas hormigas rojas y grandes. Pero con que no había suficiente, un siquiatra en prácticas ha jurado ver el hipotálamo comiéndose la línea continua de la avenida. Ya sabemos que el hipotálamo regula el hambre, pero tampoco hacía falta que un crío recién salido de la universidad nos saliera con este tipo metáforas tan desagradables.

La tercera vez fue la definitiva. No quiero ni imaginar como volvió al primer piso con una pierna rota y la cabeza arruinada. El caso es que una enfermera que se estaba duchando vio como mi amigo se subía al peldaño del balcón. La enfermera lo llamó por su nombre, mi amigo se dio la vuelta y la miró. Según la enfermera, se quedó atontado con la vista puesta en sus tetas, y dijo ver como le caía la baba por la barbilla. No hay que ser muy listo para saber que aquello no eran las babas, si no alguna cosa parecida a lo que el desafortunado joven médico se refirió anteriormente. Si debo hacer caso a lo que cuenta la enfermera, mi amigo dudó un instante y tras una sonrisa de esas de despedida, algo forzada y resignada, se dejó caer nuevamente, esta vez de espaldas, imagino que para no perder de vista las tetas al menos durante un segundo.

El muy bruto cayó encima de un caniche con trajecito azul. Que decir queda que el perrito quedó como los chicles pegados en el asfalto, ni un entierro digno tuvo el pobre bicho. La ama, una vieja rica con más maquillaje que la elizabeth taylor denunció a mi amigo, pero sus abogados le explicaron que no podía denunciar a un cadáver, entonces denunció al hospital, pero sus abogados le explicaron que se trataba de un hospital público y que el estado en el supuesto de que perdiera nunca le pagaría un duro. Al final la viejecita optó por denunciar a sus abogados.

Después del funeral fui a recoger sus pertenencias. No sé por qué me las dejó a mi. Es verdad que fuimos buenos amigos, quizá lo traté bien, como a un ser humano. El caso es que entre sus pertenencias encontré una foto de una mujer, era la enfermera de las tetas, la que compartimos tantas veces.

miércoles, 25 de junio de 2008



Ilumino las arrugas cóncavas, las enmascaro en una tierna sombra de matices, me coloreo el sistema límbico para hacerle creer al espejo que estoy más guapo. Atrapo unas cuantas endorfinas con sabor a café.

Pongo los pinceles a secar antes de salir a buscar la inspiración en un retrete urbano. Observo el cuadro por última vez, lo analizo antes que una erección me avise que ya es tarde y que es hora de bailar expectativas. Todo sabe a óleo, hasta mi orina huele a óleo, hasta mis mocos rojos recién salidos de un Pantone cuatricolor huelen a óleo.

Salgo por la puerta y mi destino, una fiesta de cuentistas e intelectuales más aburridos que un telediario en agosto. Me invento risas, incluso, los imito soltando un discurso sobre la gravedad de la luna y sus consecuencias en el planeta tierra. Todo mentira excepto el alcohol que poco a poco contribuye a valorarme como el seductor de una sinfonía acabada de llegar del norte. Una sinfonía de notas atrevidas llamada Noa, que mete su ritmo lento entre las ingles de una escena da Passolini. Y que yo, breve, le devuelvo la bofetada con un orgasmo rebajado, anticipado.

Noa no dice nada, qué va a decir. Le pregunto a los intelectuales si también se anticipan, si hacen rebajas todo el año, y así es, me dicen que los intelectuales tienen el gen de los malos amantes. Pero yo, como no soy un intelectual, sólo ha sido un accidente, si claro, me dicen, pero tampoco te preocupes, continúan, las intelectuales tampoco son buenas amantes, ellas son todo lo contrario de la anticipación. Entonces, deduzco, si soy un intelectual como vosotros pensáis estoy condenado a no entenderme con ellas. Exacto, contesta Noa mientras me coge el pincel para iluminarse las arrugas cóncavas.

lunes, 16 de junio de 2008


He comprado un cementerio, con eso de la crisis están baratos. El de la inmobiliaria me ha asegurado que todos los muertos tienen los papeles en regla, que ninguno es ilegal. Lo primero que voy hacer es empapelar las paredes de flores y el suelo de parquet del bueno, de madera de cerezo. Todo para ofrecer una buena imagen a los clientes. Después, convocaré una reunión con los jefes de departamento y sección. Dejaré las cosas bien claras. Quiero resultados, no es excusa que estén muertos, se acabó el chollo. Todos a producir, el que no esté a la altura lo despediré sin vacilar.

Para tenerlos bajo control he contratado a un médium inglés que me han dicho que es el mejor, con el pastón que le voy a pagar ya puede serlo. Eso si, los tiene a rajatabla, no se libra un puto muerto de sus broncas. No puede dejar que un muerto te suba a las barbas. Ayer, sin ir más lejos, un muerto llamado C. le dijo que tenía fiebre, que haber si podía irse a la tumba a descansar. Obviamente le dijimos que sin un justificante médico no había nada que hacer. Aquí tenemos todas las de ganar, por qué ningún médico le va a dar la baja a un tipo que se murió hace veinte años por una indigestión de suegra.
Todo iba bien hasta que se presentó una sindicalista republicana errante que fusilaron a finales del 39. Montó un comité y un mitin.- Os están explotando como animales, os están tratando como basura ¡Compañeros a la huelga!- Dijo la muy cerda ¡Pero qué más les da, si están muertos! Hasta donde yo sepa los muertos ni piensan ni sienten ni comprenden. Lo único que tienen que hacer es trabajar trabajar y trabajar.

En fin, que fueron a la huelga, que me arruinaron el negocio. Menos mal que me cubrí las espaldas con el aval de un obispo y ahora es él el que tiene que dar la cara. Yo me declaré insolvente y desaparecí con la sindicalista republicana, si, me enamoré de ella, no sé como pasó, pero un día sin más, después de un mitin quedamos para ver si podíamos llegar a un acuerdo. Acabamos en un hotel de mala "muerte" firmando los acuerdos oral y analmente para que quedara constancia. Y que el dueño del hotel, extrañado por los días que hacía que no salíamos de la habitación fue a ver que pasaba. Y allí nos encontró, cogidos de la mano, mientras los gusanos bailaban una rumba sobre nuestros corazones.

domingo, 8 de junio de 2008



Me he enamorado de una vaca
que me recuerda a mi ex
una vaca suiza con sabor a chocolate
que me dejó por un pastor nórdico

la conocí en una feria de ganado
ahora vivo en su casa
entre mantas de paja
entre vasos grandes de leche
entre sus amigas
con las que comparte piso

sin ella todo el cielo me parece arrugado
es el agujero negro que me absorbe
sin prisas
sin pausa

me gusta ducharme con sus babas
templadas
pastosas
melancólicas
me gusta saborear sus insectos
molestosos
juguetones
atrevidos

cuando se deja
le meto la cabeza por el culo
para contarle un hueco en el corazón
cuando se deja
le pongo las campanas de la catedral
para no perderla de vista
cuando se deja
la llevo a una corrida
para que disfrute viendo como hieren al torero
cuando se deja
la mezclo en una manifestación de cornudos
para que vea que no es la única con cuernos

me he enamorado de una vaca
y yo por amor
soy capaz de cualquier cosa.

domingo, 1 de junio de 2008

Noto una caricia en el estómago, son las siete de la mañana y lucía se ha metido en mi cama, se maquilla la lengua, abre los labios y me calca en una pared de corazones. Yo no hago nada, dejo hacer, no tengo otra opción. Siento su boca interpretar un elogio sin fin. Absorbido por su energía gravitatoria, como un agujero negro, acabo siendo follado. Soy un pobre loco follado por las circunstancias. Soy un héroe.
Durante un rato no decimos nada, ambos miramos el techo, cuento las grietas, no hay ninguna, pero de todos modos las cuento por si acaso fuera mi último día con ella. Cuanto hace que no me follaban así, años, puede que nunca. No sabía que los locos hicierais el amor tan bien, si lo llego a saber me compro el piso justo en la puerta de un siquiátrico, me dice. Por un momento dudé, me dice, estuve a un paso de denunciarte, vi como te escapabas del siquiátrico, y lo que son las casualidades, que luego te encuentro en el descampado donde nos reunimos habitualmente las del gremio. Si no te llego a sacar de allí se te hubieran comido vivo, el descampado es un lugar secreto, ningún chulo debe conocer su existencia, y tú para ellas, eras un chulo disfrazado de cualquier mala historia. Gracias, le digo, eres mi ángel de la guarda. Lucía se levanta. Me doy una ducha y desayunamos, me dice.

Oigo el agua recorrer su piel, oigo como el agua rebota en la cortina ¿Por qué te has escapado? Me pregunta, me hago el sordo ¿cómo dices? Le digo. Qué por qué te has escapado, insiste. Le puedo decir la verdad, pero ¿cuál es la verdad? La de tener que asaltar a las mujeres por un trozo de tela o la de tener que pintarme de mil gestos diferentes. La veo salir del cuarto de baño, sin toalla, acompañada tan solo de las gotas de agua que describen líneas transparentes impulsadas por la gravedad, al cabo de otro instante vuelve al baño, se la oye murmurar potes de crema, cajones que se abren o que quizás se cierran, o bien ambas cosas. El sol también ha abierto los ojos, creo que es la mañana más azul que he visto. Todos tenemos una mañana de la que nos acordaremos para siempre, los hay con mucha suerte y hasta tienen dos. Lucía sale vestida con un tanga, se acerca a mi, se sienta sobre el borde de la cama y me pregunta entre una sonrisa de carnaval si me gusta su tanga. Esta es la mañana que recordaré toda mi vida le respondo. Se quita el tanga me lo pasa por la cara, me lo mete en el bolsillo del trasero, y se sienta sobre mis piernas.

Hay otra mañana de la que siempre me acordaré, fue el día en que le toqué las tetas a la vecina del cuarto. A mi madre, cada vez que le faltaba algo me mandaba a la vecina del cuarto, anda julito, me decía, ves a la vecina y dile que te de un poquito de azúcar. Me pasaba los días esperando que a mi madre le faltara azúcar o sal o cualquier otra cosa, pero si no se daban las circunstancias yo mismo me inventaba la excusa para ir a verla. En una de esas veces en la que mi madre no necesitaba nada me inventé que no teníamos huevos y fui a verla. Acerté de lleno, me abrió la puerta casi desnuda, con unas braguitas y una camisa blanca a medio poner ¡Hombre julito que os falta esta vez! Me dijo, me quedé mudo, sólo tenía ojos y oídos para sus tetas, grandes, redondas, y blancas. Sé que mi deber era pedirle los huevos que no nos hacían ninguna falta, pero improvisé y a cambio le pedí un par de tetas como las suyas, lo reconozco se me escapó, además de mentiroso descarado. Me invitó a entrar, su nalgas de amplias tonalidades disimulaban sus braguitas. Yo hasta entonces, las únicas braguitas que había visto eran las bragas tendidas de mi madre, unas bragas casi tan grandes como la historia del mundo.

La vecina me invitó a sentarme sobre su cama, me puse tan rojo que el rojo de sus pezones era como la blanca nieve, me acarició la cabeza, odiaba que me acariciaran la cabeza, mi padre lo hacía cada vez que aparecía por casa para enseñarle los colmillos a mi madre, bueno julito, me decía, mamá dice que te has portado muy bien. Y a continuación se la llevaba al cuarto de los horrores.
¡Bien julito, o sea que quieres tocarme las tetas! Acercó sus tetas a mi cara, con las manos me agarró la nuca y me arrojó a ellas como el gladiador que es arrojado al circo entre leones muertos de hambre. Estuve apunto de ahogarme en sus tetas, pero qué más daba si era el niño más feliz del barrio ¡Pues aquí las tienes julito, anda cómetelas! Me dijo, y tanto que me las comí, cada viernes durante tres años me las comí.

viernes, 23 de mayo de 2008

No pude evitar oler su sueño, no pude evitar abandonarla. Le dejé una nota en los labios. Guardé las caricias en el armario, con llave por si las moscas. Me duché con su espuma, me sequé con sus manos, le pinté en el espejo las horas de ausencia. La tapé con un portazo y desaparecí en el aliento del ascensor.
Caminé con sus tacones negros, con su tanga que lubricaba mis dientes, con sus trenzas tatuadas sobre sábanas estampadas. Me detuve un instante, me desajusté su falda, me deshice de su blusa de acraminas rojas, me arrasqué sus uñas, me puse bien sus pechos, me apreté sus muslos. Me besé su cuello. Me comí su piel.

No puede evitar oler su sueño pero si pude evitar abandonarla y no le dejé ninguna nota, ni guardé caricias. Hace días que no me ducho y donde vivo no hay ascensor. La taparía con una sábana estampada de ácaros. Tampoco puedo caminar, los huesos se me hacen añicos y que más quisiera morder su tanga con mis dientes, los pocos que me quedan han pillado el color de la noche. Sólo hay una cosa que puedo hacer, no es mucho, ir a verla todos los días para contarle lo que no puede oír y regalarle las flores que más le gustan aunque no pueda ponerlas en un jarrón con agua mientras las huele, como solía hacer.





domingo, 18 de mayo de 2008


He cenado un plato lunar de primero, de segundo caviar hawaiano con gambas de alta montaña. Y de postre, constelación de cassiopea con muelas de la ex del maitre. Le pedí la cuenta al camarero, y ante mi sorpresa, me dijo que invitaba el hijo secreto del chef, pedí una explicación inmediatamente, el camarero me llevó hasta el propietario. Al cuál expuse abiertamente mi queja. Él, sosegado como una flor a punto de tener gemelos, me dijo que lo sentía, pero que cuando el hijo secreto del chef invita no se puede hacer nada, si quiere puede pedir el libro de reencarnaciones.

Me fui indignadísimo, estaba tan furioso que me tiré desde un puente, y tanta es mi mala suerte, que una sirena me salvó la vida. Me acercó hasta la orilla. Me contó que estaba de paso, que iba a ver a su madre que estaba muy malita. Al final acabamos haciendo el amor bajo el puente reciclado como vivienda efímera. Fue tan intenso tan apasionado que nos enamoramos, y decidimos que tenemos que ir juntos a ver su madre.

Su madre se está muriendo, puede que le queden diez años, a lo sumo quince. El médico ha sido muy claro, nos ha dicho que necesita los cuidados de un gigoló y nos recomienda siete, uno para cada noche de la semana. Nos dice que no nos preocupemos que la seguridad social corre con los gastos. Aliviados por tan buenas noticias nos separamos, es lo mejor, han sido demasiadas horas juntos.

Vuelvo a la ciudad, se hace de noche, tengo hambre, voy a cenar al mismo sitio de ayer, aprovecho que mi padre es el chef, pero es un secreto no lo sabe casi nadie.

jueves, 8 de mayo de 2008



Si la bebida es el ocaso el té es el alba de un manicomio sacudido por un matamoscas disfrazado de siquiatra. Que una vez al mes viene a verte con una sonrisa de operador turístico. La enfermera que lo acompaña es algo mayor para ser una viejecita, apesta a L'oréal antiarrugas, debe ignorar que el oxígeno que nos da la vida la está arrugando, la oxida irremediablemente.

El siquiatra siempre me pregunta lo mismo, que por qué la línea espacio tiempo es curva, que por qué si viviéramos a la velocidad de la luz L'oreal entraría en suspensión de pagos. Ya sé que son preguntas sencillas, casi tan vulgares como los vellos púbicos de un agujero negro, pero es que no sé que responderle, no tengo estudios, los olvidé en las sábanas de una catedrática de anatomía, cuando volví a buscarlos ya no estaban, la portera me dijo que la catedrática había huido después de robarle todos sus cotilleos -Toda la vida ahorrando cotilleos como una esclava, sudando horrores. Qué será de mis hijos ellos no trabajan, al menos con mis cotilleos podían haber ido tirando- Me dijo.

El siquiatra acaba perdiendo la paciencia por lo que me receta tres dosis de descargas electricas durante otro mes, una antes del desayuno, otra después del desayuno, y una más después de vomitar el desayuno. También me receta una taza de té al final de la tercera descarga, el té de un alba con sabor a matamoscas.

miércoles, 7 de mayo de 2008



La evolución de la humanidad no es nada más que un cúmulo de casualidades, o peor aun, de accidentes, es decir, es una entropía que significa más o menos una falta de orden, un cierto caos sin apenas sentido.
Ya es sabido que la selección natural no es nada más que la adaptación animal a un entorno determinado gracias a una serie de mutaciones aleatorias. Por poner un ejemplo para que nos hagamos una idea. Supongamos que un individuo nace con una mutación, imaginemos que esa mutación son unas uñas muy particulares, pero que gracias a ellas tiene una gran facilidad para subirse a los árboles. Sigamos imaginando que este individuo forma parte de un grupo de nómadas que son perseguidos por unos terribles depredadores que los están exterminando.

Nuestro protagonista se da cuenta que puede subirse a los árboles con extrema facilidad gracias a sus uñas, lo que le salva continuamente de sus enemigos, por lo que sobrevive a todos los ataques. Mientras que sus compañeros van muriendo poco a poco. Imaginemos que este grupo de nómadas son esencialmente una sociedad polígama por lo que nuestro protagonista tiene abundante descendencia. Y que parte de esa descendencia nace con la mutación particular de las uñas. Los que no han nacido con ese cambio genético mueren al cabo del poco tiempo devorados por los temibles depredadores, en cambio, los otros sobreviven subiéndose a los árboles. Pasadas unas cuantas generaciones todos tendrán las nuevas uñas, y que, gracias a un accidente genético se adaptarán mejor al medio.

Pues bien, yo nací con una mutación genética que me facilita las cosas para adaptarme a todos los bares por los que paso. Ya pueden darme todo el alcohol del mundo que no hay manera de matarme, bueno, es cierto que tengo el hígado un poco inflamado, pero nada más, bebo y bebo gastándome hasta el último céntimo de la nómina de mi mujer. Cuando llego a casa de madrugada cansado de beber, por qué éste es un oficio muy duro al que hay que dedicar muchas horas, despierto a mi mujer para darle un beso y un par de hematomas y para decirle que estoy harto de aguantarla, que un día de estos la echaré de su casa. Ella siempre me reprocha lo mismo, que si la bebida que si el trabajo que si no sé qué. Yo no tengo la culpa de tener una alteración genética que me hace inmune a la bebida, ¡Qué más quiere, encima qué estoy con ella!.
Sinceramente si la aguanto es por la descendencia, quiero tener hijos con mi gen mutado, para que sean fuertes en este mundo de mierda, y que, cómo seguramente sobrevivirán al resto sirva para que perpetúen una nueva especie que hará de los bares un lugar de peregrinación santa, como debe ser.

miércoles, 30 de abril de 2008



Supe al final de mi juventud que la luna es siempre la misma, que no había una luna por cada noche, aunque cada día mostrara una expresión distinta. Incluso había días que ni se asomaba y yo pensaba que estaba de mal humor, o que, simplemente, tenía otras cosas mejores que hacer que lucirse desnuda ante nosotros. Lo que si me cuesta de asimilar es la perversión de unos cuantos, si, me refiero a esos individuos que con sus telescopios no hacen más que espiarla. ¡Pervertidos, voyeurs!. Son capaces de pasarse noches enteras buscándole las caderas que ellos denominan valles, las tetas que ellos denominan montañas, los orificios naturales que todos tenemos que ellos denominan cráteres. Pero con qué no hay suficiente y la perverción llega a límites insospechados, en el año 69 (quiero remarcar el año, ¿no les parece el colmo de la indecencia?) varios individuos fueron a molestarla.

Llegaron sin pedir permiso, le cortaron varios trocitos de piel, le robaron algunos "lunares", que por cierto, quien no tiene lunares, imaginaos que dos tipos disfrazados de astronautas vienen dando saltos y entran en su casa y “ala” te desnudan, te sacan un cortauñas que utilizan para arrancarte los lunares, y de paso, (para aprovechar el viaje) te pillan un trozo de piel, y además, te dejan unos diminutos artilugios enganchados como garrapatas en la epidermis para que ellos te puedan analizar desde su casa. Es detestable ¿verdad?.

Pero la luna es toda una señora, digna y orgullosa y aguanta el tipo con una compostura que ya muchos y muchas quisieran. Y calla actuando sutilmente, sin hacer apenas ruido. Me refiero a su gravedad que succiona los mares y las mentes enajenadas, por que es sabido que los días de luna llena aumentan los crímenes, los suicidios, las pasiones compulsivas. Sin hablar de la luz que le apropia al sol, menudo poder que es capaz de robarle la luz al sol e iluminar nuestras penas.

Para venerarla y pedirle perdón he creado una asociación sin ánimo de lucro llamada “Lunáticos Anónimos”. Que ella vea que hay gente en este mundo que la respeta y la defiende.No os voy a aburrir demasiado con la normativa de la asociación, ni con todas las iniciativas que ya hemos emprendido, excepto con una que me parece auténticamente visionaria. Mencionar de paso que la idea ha sido mía como casi todas, no es que los demás miembros de la secta digo de la asociación no tengan buenas ideas, pero es que las mías son mejores, y claro, yo, como presidente de la misma soy quien decido. Pero dejémonos de sermones baratos y hablemos de la idea. Pues es muy sencilla, tan elemental que solo a un tipo como yo se le podía ocurrir, diseñar una papelera para la luna y posteriormente diseñar una gran nave para llevar las papeleras a la luna. Qué, que les parece ¿Buena verdad? De aquí a pocos años la tierra estará echa una mierda, hay que buscar alternativas, y la primera será la Luna. Para cuando eso pase la luna estará preparada para recibirlos con papeleras y contenedores en cada rincón, que tengan clarísimo desde el primer momento que hay que mantener limpio el satélite ¿satélite he dicho? Disculpad, rectifico quería decir la bella luna. Satélite es una palabra despectiva para un planeta, es como llamar exclavo a tu vecino ¿Tan importantes somos que es nuestro satélite? Dios que egocentridad la nuestra, por qué no podemos ser nosotros el satélite. Uy, otra vez pido perdón, he cambiado de tema a la velocidad de la luz.

Lo dicho si tu tienes la mala o buena suerte de ser uno de los elegidos para ir a mi Luna no te sorprendas cuando veas las papeleras y piensa que fue una idea genial de alguien que amaba con locura a esa misteriosa dama blanca.

sábado, 26 de abril de 2008



Hubo una época que quise ser un intelectual, si ya me entendéis, un tipo de esos, que con su chaqueta de pana marrón y su aspecto algo descuidado lo sabe casi todo sobre los misterios del conocimiento.
Empecé por leerme todo lo que los buenos intelectuales recomendaban. Después, no me perdí ninguna exposición que los buenos intelectuales recomendaban. Más tarde, me apunté a clases de teatro, escritura y pintura. Os puedo asegurar que no escaquee una sola conferencia, seminario o encuentro en la ciudad que los buenos intelectuales recomendaban.

Hasta que un día (recuerdo perfectamente el día, era temprano y estaba estudiando la gravedad clitoriana de una intelectual finlandesa que escribía poemas de hojas que caen de los árboles) me llamó uno de esos buenos intelectuales para decirme si quería formar parte de sus tertulias semanales. Estuve una semana en las nubes, era tan feliz que un día tuve tres erecciones seguidas, ya os puedo garantizar que es absolutamente inédito en mi.

Fue maravilloso, aquellos intelectuales lo sabían todo. Cualquier conversación se convertía en un apasionado debate de ideas y experiencias. Todo era intelectualmente perfecto. Demasiado perfecto. Tan perfecto que descubrí una grieta. Al principio quise taparla con masilla, pero fue inútil, la grieta era demasiado profunda. Bueno en honor a la verdad, no es del todo cierto que la grieta la descubriera yo. Quien me puso sobre la pista fue un libanés, un sufista (no confundir con surfista) que me dijo que el verdadero intelectual debe sentir y no creer, que las emociones son la clave. En definitiva, que la intelectualidad debe ser empírica.

Desde entonces lo he dejado todo. Me fui a finlandia con la poeta de las hojas. No hay ninguna hoja que caiga igual de un árbol. Cada una siente la llamada de la gravedad de manera diferente por qué sienten con el corazón y no creen en nada más.

jueves, 24 de abril de 2008


Ayer me dijo que me dejaba, qué sus amantes le exigen más que yo, y que esa exigencia se transforma en sufrimiento, es decir en amor. Por dentro salté de alegría, pero por fuera me hice la víctima.

No sé por qué nos pasamos la vida fingiendo lo que no sentimos, seguro que cuando esté en mi lecho de muerte fingiré no morirme.

En mi puesta en escena intente hacerle ver que sus amantes solo la querían por su cuerpo, por su sexo, qué les importaba un comino su inteligencia, su sensibilidad, su mirada peculiar. Ella me miró, me acarició el moflete mojado con lágrimas ficticias y me dijo que yo no lo podía entender, qué ella sabía que solo la querían para tirársela casi todas las noches y que no quería seguir haciéndome daño, qué no podía seguir con esta dualidad. Me dijo qué me adoraba, qué me amaba por encima de cualquier cosa, y que por eso me dejaba para no hacerme sufrir, lloré sobre su hombro (mentida podrida, mientras apoyaba su cabeza en su hombro me estaba acordando de que me había olvidado los huevos en el súper). Le supliqué que se quedara, qué tanto me daba el número de amantes que tuviera. Ella sonríe y me dijo qué era una buena persona. Cogió sus cosas y se marchó.El responsable de casting se acercó a mí, bien, me dijo, ya te diremos alguna cosa el viernes, has estado bien.